Un investigador del Instituto Kinsey descubrió que los hombres que fueron infieles en una relación tenían aproximadamente tres veces y media más probabilidades de volverlo a hacer.

“Ese estudio fue el primero que nos dio una idea científica de si hay algo de verdad en la idea de que ‘un infiel, siempre será un infiel’”, dice el Doctor Justin Lehmiller, investigador del Instituto Kinsey en Indiana, Estados Unidos.

El estudio, sobre el que escribió Lehmiller, encuestó a 484 adultos que admitieron haber puesto el cuerno en relaciones anteriores y se encontró al menos un poco de verdad que un infiel, siempre será infiel.

“Hay algunos datos, científicamente, que lo respaldan, pero definitivamente no es cierto en todos los casos”, aclaró.

Lehmiller dice que uno de sus colegas en el Instituto Kinsey podría haber descubierto lo que algunos llaman el gen de la infidelidad. “Algunas personas buscan sensaciones y tienen una mayor necesidad de encuentros sexuales emocionantes y riesgosos”, explica Lehmiller.

Además, los investigadores descubrieron que la mayor necesidad de encuentros sexuales riesgosos está vinculada a una deficiencia en los receptores de dopamina, o la parte del cerebro que está involucrado en sentir placer. En otras palabras, los buscadores de emociones necesitan emociones más grandes (en este ejemplo, esconderse y poner el cuerno) para sentir la misma cantidad de placer.

Sin embargo, Rachel Sussman, terapeuta de parejas en la ciudad de Nueva York dice que ve a muchas personas en su consultorio por este problema y que en realidad, la mayoría no lo vuelve a hacer.

“He visto personas que han sido infieles y ven cuánto dolor ha causado a la persona con la que estaban y me dicen ‘Estoy feliz de haber salido de esa relación, pero me siento absolutamente terrible de cómo lo hice’”, dice Sussman.

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