El resultado es lo de menos. Con la bronca que se suscitó en el Estadio Alfonso Lastras Ramírez entre pseudoaficionados del Atlético San Luis y Querétaro perdió el fútbol, el espectáculo familiar y los espectadores que sólo querían ver un partido. Se impusieron los fanáticos, los desadaptados de los dos equipos, los que no razonan, los que ven al rival deportivo como su peor enemigo sólo porque trae la playera de otro equipo.


Al minuto 85 cuando el Atlético San Luis perdía 2 goles a 0, se detonó la violencia que se había ido acumulando durante la semana y el encuentro. Desde las redes sociales las barras de ambos equipos ya habían calentado el encuentro y las directivas también ponen de su parte. Entrenamientos a puerta abierta, cambios en el uniforme y entrenamientos de las barras previo al encuentro.


Era previsible que era un encuentro alto riesgo, quienes parece que no se enteraron eran los encargados de proveer la seguridad en el Estadio. Desde el inicio del encuentro hubo problemas entre la barra del Querétaro y los elementos de seguridad.
Al minuto 50 hubo un desalojo en la parte baja de la cabecera sur, ya que aficionados locales fueron blanco de lo lanzado por la barra queretana que se encontraba arriba de ellos y desde donde volaron pedazos de butacas y monedas.


En la parte final del encuentro, lo inevitable. De acuerdo al aficionado Luis Piña, la bronca se detonó cuando un pseudo aficionado del Querétaro lanzó un pedazo de butaca y lastimó a una aficionada local que salió en camilla.
Empezaron a volar proyectiles, butacas, monedas, un tambo de basura, palos entre los barristas del Querétaro y aficionados. La barra del San Luis que se encontraba en la zona norte del Estadio pasó filtros de seguridad sin que elementos de seguridad se lo impidieran. La batalla campal era inevitable y los aficionados que se encontraban en la zona sur del Estadio, entre los que se encontraban mujeres y niños, se les dio acceso a la cancha como una medida de seguridad.


Cuando empezó el descontrol jugadores del Querétaro trataron de calmar la situación pero fue inevitable. También algunos de ellos empezaron a tener roces con fanáticos locales. Trascendió que todavía en los vestidores también hubo un connato de bronca entre los jugadores de ambos equipos que no pasó a mayores.
El reporte preliminar fue de 33 lesionados, infinidad de vehículos que se encontraban en el estadio sufrieron daños. Niños llorando que pasaron un buen susto. Perdió el fútbol, ganaron los desadaptados. En la cancha el marcador fue de 2 goles a 0 a favor de los queretanos.

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