Exceso, s. En moral, indulgencia que hace cumplir, mediante penas apropiadas, la ley de la moderación.

Ambrose Bierce. Diccionario del Diablo.

San Luis Potosí es una ciudad que sobrelleva el intempestivo auge económico que recientemente afecta la vida cotidiana, problemas sociales, culturales e incluso, existenciales se apersonaron tras de la instalación de las armadoras automotrices y demás industrias rémoras. Como dice el filósofo popular : “era junto con pegao”.

La falta de visión de los gobiernos estatal y municipales fueron postergando decisiones que a largo plazo amenazan con colapsar la ciudad.

Ya es insostenible el grave problema de movilidad, constantemente los potosinos de descubren a sí mismo reaccionando de forma iracunda ante posibles conflictos viales mientras se trasladan a su centro de trabajo, la forma en que estamos acostumbrados a dirimir controversias no es la más apta. Prueba de ello son los accidentes fatales donde han perdido la vida más potosinos de los que podamos recordar, por la falta de pericia y el agobiante tráfico.

Solo hasta hace algunos años, cuando el problema del tránsito hacia la zona industrial de San Luís Potosí se convirtió en algo insostenible, los gobiernos comenzaron a pensar en la posible solución pues, todo el caudal de vehículos fluye por una sola vía, la carretera 57. Ya era demasiado tarde y lo sigue siendo ahora. Los expertos en ingeniería vial aún debaten si bastará con habilitar un “metrobús” (a falta de un mejor proyecto) o se deben construir mínimo dos vialidades de cuatro carriles para desahogar la carga vehicular. El problema es que para ninguno de los posibles proyectos hay condiciones económicas y jurídicas.

Las dos opciones con mejores expectativas deben salvar los escollos jurídicos de las afectaciones a propietarios de predios en caso de recurrir a las expropiación por interés público, no existe ni dinero o un buen equipo jurídico para solventar las posibles consecuencias de los consecuentes pleitos judiciales.

De lo del metrobús ni hablar, después del fracaso inicial de pretender enviar la ruta por avenida industrias y dado el rechazo que provocaron entre los vecinos, se concluyó que la opción más obvia y natural era la que todos decían, afectar un carril lateral en ambos sentidos de la carretera 57. Sin embargo, la inejecución del recurso y las afectaciones al presupuesto que la federación concedió para el proyecto empantanaron las cosas, años han pasado y el gobierno del estado a través de él área “competente” sólo han instalado unas cuantas boyas y rotulado siluetas sobre el pavimento.

Esta semana se anuncia la construcción de un puente sobre la avenida Salvador Nava y la intersección con el cruce de vías del llamado “puente pemex”, ya está el dinero para su licitación y solo falta el permiso de Kansas Southern, empresa estadounidense que posee la concesión otorgada por el gobierno mexicano para el tránsito ferroviario en el norte del país. Pequeño detalle, obtener el derecho de vía de una empresa que tiene su sede en otro país y que los representantes en la ciudad no resuelven nada.

Habrá que considerar que si bien la obra es necesaria para agilizar el flujo de vehículos, también lo va obstaculizar mientras se construye “la solución” y a tiempos de constructor potosino se anunciará la conclusión en un año y tardará dos en terminarse (con los infaltables retrasos). Para variar, ya estaremos concluyendo el gobierno de Juan Manuel Carreras López y en plena elección de gobernador. Eso siempre afecta.

No es por ser “ave de mal agüero” pero como decía mi abuela : uno conoce a su gente. Habla la voz de la experiencia y basta ver el penoso avance de los dos brazos del distribuidor vial Juárez que se licitaron hace ya casi dos años y que pagaron con el dinero que no se usó para la instalación de la empresa Ford. Dinero que por cierto, amablemente nos obsequió el presidente Enrique Peña Nieto, pues al anunciar la empresa que siempre no se instalaría en el estado, dejaron vestidos y alborotados a los empresarios potosinos que ya planeaban hacerse con alguna proveeduría gracias al mecenazgo del gobierno federal.

Más dinero para adjudicar obras por concursos desiertos y adjudicaciones directas a los amigos constructores del régimen político. Propuestas insolventes y ampliaciones de contrato. Todos los artificios que la ley permite para dilatar, conceder prórrogas y tolerar atrasos a los incompetentes constructores beneficiarios de las componendas del poder. Tal vez el destino de San Luis Potosí es siempre estar con el tiradero.

Lo peor que podría pasar es que después de tantas penurias, uno de estos días el mundo caiga en una recesión mundial, las armadoras cerrarán sus puertas y escaparán como todo capital golondrino junto con las subsidiarias y dejarán tras de sí, miles de potosinos desempleados, una ciudad con amplias zonas habitacionales exageradamente sobrevaluadas gracias a la especulación de los desarrolladores de vivienda y los recursos naturales agotados, primordialmente el agua. El acuífero de San Luis Potosí y el de Villa de Reyes ya estaban en veda antes de la llegada de la alta empresa.

Tal vez para entonces, dentro de una década, ya haya rodado unas cuadras el famoso metrobús de la ciudad de San Luis Potosí.

@gandhiantipatro

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