Ocho ejecuciones, tres de ellas en categoría de ultraterror, ocurrieron el sábado 23 de Noviembrevrecordando a los potosinos, por si alguien lo había olvidado, que vivimos tiempos violentos.

De los más sangrientos que recuerde San Luis Potosí, encontramos los colgados en la carretera a México y en el Distribuidor Vial «Benito Juárez» en el 2011, durante el gobierno de Fernando Toranzo Fernández, el aliado de los zetas, sexenio en el que los potosinos conocimos la crueldad extrema en homicidios, feminicidios, secuestros, levantones y extorsiones.

En otros tiempos, se decía que hay una permanente disputa por el control de la “plaza” (así se le dice a los territorios que disputan los grupos del crimen organizado). La razón: la ubicación estratégica de la entidad, vecino de 10 estados, eje troncal en la carretera 57, México-Piedras Negras, la más importante del País, la que conecta con Estados Unidos y que además representa un crecimiento industrial, comercial, inmobiliario, agrícola y ganadero.

Con el gobernador, Juan Manuel Carreras, se puede decir que hubo buenas intenciones de cumplir el compromiso de campaña, de devolver la seguridad, bandera que utilizaron para ganar votantes.

El General Arturo Gutiérrez García generó grandes expectativas, veníamos de tiempos violentos, de la evidente complicidad entre las autoridades y un grupo delictivo. Gutiérrez había logrado apaciguar, a medio sexenio del Toranzato, a los zetas, pero resultó todo un fracaso en su segunda oportunidad.

Era la esposa del General la que mandaba y disponía tanto en la policía, como en la secretaría y armó un equipo de corruptos y voraces tan mediocres que cuando Gutiérrez fue despedido, cargaron hasta con los colchones de algunos albergues, muebles y otros enseres. El Fracaso fue total.

El General no pudo, era tal el descrédito de su labor que se sacaron de la manga la llamada, Policía Metropolitana, pero con tantos mandos perdieron el control de la tropa que no atinaba a saber bien a bien, a quién hay que obedecer.

La ausencia total de una política de seguridad nos tiene en una situación de temor constante, de toques de queda autoimpuestos, pero, lo más grave, de un silencio cómplice de aquellos que tienen poder para exigir a las autoridades que actúen, de los que solo alzan la voz a conveniencia, de los que ahora se tienen que tragar su coraje a cambio de sostener negocios.

Luego vino Jaime Pineda, procedente de la Policía federal, llegó con equipo propio pero en el camino rompió con su amigo Arturo Landeros. La diferencia de criterios les hizo tronar.
Pineda cayó en brazos de los aduladores ineptos, los mismos que hacen magia y siempre logran colocarse en la estructura aunque los tiempos sean violentos o violentísimos como lo que actualmente vivimos.

Lo que ocurrió el sábado en Villa de Reyes, el municipio más próspero de San Luis Potosí, podría representar sin problemas un pasaje del Infierno de Dante en la obra La Divina Comedia. Quienes vieron los cuerpos decapitados, brazos y piernas en medio de charcos de sangre, en el camellón del semáforo que conduce a la comunidad de Bledos, aun sufre por la impresión.

Quienes viven en ese municipio, solo atinan a decir que el horror llegó con la administración de la perredista, Erika Briones. Sus detractores aseguran que así empezó la historia de violencia en Soledad. Los más atrevidos le ponen nombre y apellido, las voces apuntan al muy empoderado funcionario del Ayuntamiento villareyense, Alfredo Téllez, a quien atribuyen protección a grupos delictivos, levantones, extorsiones, secuestros, golpizas a los opositores o críticos de la alcaldesa que además es su compañera sentimental.

Ojalá que de verdad investiguen las autoridades. No son pocos los originarios de Villa de Reyes que piden a gritos que se vayan, que devuelvan a los habitantes la paz perdida, que dejen de saquear las arcas municipales y que dejen de lastimar a la gente.

Briones y su equipo también se volvieron violentos en redes sociales, ahí descuartizan a sus críticos o adversarios pero parece que ahora, tiñen de sangre real el pueblo con hechos que superan toda ficción.

Pero la alcaldesa está inscrita en el proyecto del alcalde capitalino Xavier Nava, Tellez presume su dominio sobre el edil a quien considera “tontito”.

Esta relación les alcanza para tener impunidad y por si fuera poco, también gozan del manto protector de la Secretaría General de Gobierno y de la Fiscalía. Así cualquier delincuente se vuelve indiferente.

Ocho ejecutados con extrema violencia en 15 horas sorprende a cualquiera, pero lo que
encabrona es el cinismo de los responsables de brindarnos seguridad, el silencio cómplice de los otrora críticos rabiosos.

En la capital, los robos, asaltos, levantones y cobros de piso están en todos lados, pega en las zonas pobres, en las fifí y en las de clase media como el barrio de Tequis, pero no hay quien exija al edil, Xavier Nava, que actúe para prevenir ese tipo de delitos que sí le corresponde a él atender; por lo menos así lo establece la Constitución.

Los municipios huastecos y el Altiplano no se salvan, pero si hay un foco rojo, ese está en la carretera a Matehuala, principalmente en el tramo San Luis – El Huizache. Ahí pasa todo, todo, todo lo que ustedes se puedan imaginar pero nadie quiere actuar, ni el Ejército, ni los Federales de caminos, ni la Guardia Nacional, mucho menos las policías estatal y municipales.

Los tiempos violentos son un signo de descomposición social y una prueba de que cuando el Estado no quiere actuar, no actúa. Si algo nos ha enseñado la historia, es que se puede matar a cualquiera, diría Michael Corleone en la obra El Padrino de Mario Puzo. Si los fifís creen que tienen la vida comprada y por eso callan, que Dios los agarre confesados y los demás que se jodan porque aquí, a nadie le importa.

P.D.1.- Que los fifí aguantan vara con la inseguridad en la capital de San Luis Potosí porque tienen muchos negocios con el Ayuntamiento. Así las cosas, los mejores sitios para desahogar corajes resultan ser los vapores de los clubes deportivos para los señores y los salones de belleza para las señoras. Fue así como trascendió el asalto y el drama que vivió una familia del clan Torres Corzo el domingo 17 de Noviembre en su domicilio de Himalaya. Todos calladitos. Si creen que su vida vale un negocio con el alcalde, Xavier Nava, pos que lo disfruten.

P.D.2.- Otra que sufrió a manos de la delincuencia fue Patricia Alvarez Escobedo, ex diputada, ahora dirigente del PT. A ella la asaltaron con violencia en pleno centro de la capital potosina; platica con horror los instantes que vivió a manos de los delincuentes pero de ahí no pasa. Tampoco quiere desenrollarle los chinitos al edil Nava.

P.D.3.- A propósito, montados en el futuro, los empresarios cerraron filas para arropar al edil, Xavier Nava, con el fin de que, a más tardar en marzo del 2020, expida los permisos para la construcción de sendos desarrollos inmobiliarios en la Sierra de San Miguelito. Quiero ver que el alcalde sienta lo duro, lo tupido y tenga los arrestos para pagar el costo político que ello significa.

P.D.4.- No suelo perder el tiempo con gente mediocre, pero del tesorero del Ayuntamiento, Rodrigo Portilla, solo deseo expresar que los animales del circo nunca tendrán mi atención. Mi inteligencia, gracias a Dios, da para más.

P.D.5.- Cuentan que hay un tipo de nombre Fito Jiménez, que se ha encargado de llevar a los principales funcionarios de la 4T en SLP a la Huasteca con tan mal tino que ya le consiguió enemigos en los medios de comunicación al super delegado, Gabino Morales y la encargada de las becas “Benito Juárez”, Ana Luisa Núñez Abud. Con esos aliados para que quiere Gabino enemigos.

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