La reciente protesta encabezada por el nieto de Emiliano Zapata en el Palacio de Bellas Artes, es un acto de retroceso a la libertad de expresión y al discurso artístico. Lo anterior, en torno a la indignación que causó la imagen de Emiliano Zapata femenino, con tacones y montado sobre un caballo blanco, obra del pintor Fabián Cháirez expuesto en el máximo recinto cultural del país.

El cuadro “La Revolución”, forma parte de la exposición colectiva “Emiliano: Zapata después de Zapata”, inaugurada en los últimos días del mes de Noviembre, en donde el artista plástico Fabián Cháirez  presenta un discurso irónico sobre la masculinidad y la homofobia presenta desde hace mucho años en la sociedad mexicana.

Este problema, de mal interpretaciones hechas por familiares y amigos de una forma visceral, sin entender que el arte es ante todo una libertad de expresión, sigue impidiendo que México logre una sociedad culta y abierta al discurso artístico de sus autores. La exposición con curaduría de Luis Vargas, hace un recorrido por las representaciones visuales de Zapata a lo largo de los Siglos XX y XXI.

En el texto de presentación de la exposición, publicado en la página oficial del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), menciona: “La exposición despliega las diversas, y a menudo contradictorias transformaciones de las imágenes de Zapata como héroe revolucionario, símbolo racial, guerrillero contemporáneo o bandera de las luchas feministas y los activismos contemporáneos”.

Éste breve párrafo, describe la esencia de la exposición dedicada a Emiliano Zapata, en donde las “contradictorias transformaciones” de la imagen de Zapata, son una breve repaso por el impacto que ha generado en el arte, la figura de uno de los líderes más importantes de la Revolución Mexicana. Esas contradicciones, van desde Zapata como una marca, hasta Zapata como ícono de una lucha por el defender las preferencias sexuales.

Aunque Zapata no estuviera de acuerdo con la homosexualidad por la época en que le tocó vivir, el objetivo de la exposición es mostrar esas imágenes contradictorias en las que ha terminado la imagen de Zapata, aunque los descendientes del personaje histórico no estén de acuerdo.

La imagen de un Zapata feminizado en la obra “La revolución”, es una alusión que hace el autor del cuadro, sobre un personaje considerado revolucionario y trascendental. Fabián Cháirez compara el valor que muestran los homosexuales al pelear por sus derechos ante una sociedad homofóbica, y ese es el trasfondo del discurso artístico de esa obra.

El cuadro, pretende analizar la dimensión de Zapata como personaje revolucionario, con el movimiento LGBT que también está revolucionando muchas cosas en este país, como el hecho a acceder al matrimonio igualitario e inclusión en los trámites de seguridad social a las personas del mismo sexo.

El arte tiene que despertar consciencias, y que bueno que las autoridades decidieron no retirar la obra. Más que usar cualquier personaje como inspiración, es el trasfondo de un discurso artístico y su contexto, lo que el autor de determinada obra toma como referente para crear cualquier obra de arte; y eso es lo que debemos entender como sociedad.

El arte siempre se ha revelado, siempre ha buscado la manera de transgredir, y eso es lo que deben de entender los descendientes de Emiliano Zapata. La postura de los familiares, demuestran una falta de respeto al irrumpir de forma violenta en un recinto cultural, en una exposición que es con fines culturales y educativos. Así como Emiliano Zapata, Fabián Cháirez también está revolucionando a una sociedad que cada vez se muestra más intolerante a toda serie de discursos artísticos.

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