SANTA MARÍA DEL RÍO, S. L. P. – Los dos recientes suicidios de adolescentes ocurridos en esta cabecera ha conmocionado a la ciudadanía en general, pero si se toma en consideración que pocos días antes también dos jóvenes habían atentado contra su vida, la situación se torna aún más preocupante y debe motivar a las autoridades a tomar cartas en el asunto.

Los casos más recientes, ocurridos la semana pasada tienen mucha similitud; en ambos casos se trata de dos adolescentes, ambas mujeres, las dos de 16 años de edad y eran estudiantes de la ETA, uno de los casos fue doblemente doloroso para la familia, pues apenas un día antes habían sufrido la pérdida irreparable, en un accidente, de uno de sus integrantes.

Unas dos semanas antes habían ocurrido otros dos suicidios, de jóvenes, también en cabecera. En esos dos casos, tampoco se tuvo en claro cuáles fueron las causas que orillaron a los dos hombres a atentar contra su vida. Los encontraron en suspensión. Las autoridades acudieron a tomar conocimiento y no encontraron huellas de violencia, salvo los surcos dejados por las cuerdas constrictoras.

Se suicidó adolescente, la encontraron colgada.

En menos de una semana sucedieron esos dos casos, la ciudadanía se encontraba impactada por los sucesos, apenas el pueblo retomaba sus actividades de manera normal, cuando de nueva cuenta fueron impactados por el suicidio de las dos adolescente, los cuales se dieron en espacio de solo unas horas, algo de lo cual no se tiene memoria haya ocurrido antes en esta cabecera.

El primero de los casos de las jovencitas ocurrió entre el monte, a un lado del camino a la propia ETA, cerca de los campos deportivos, por las inmediaciones del barrio La Trinidad. Fueron algunas personas quienes pasaban por el lugar quienes descubrieron el cuerpo, el cual pendía con una cuerda atada al cuello y el otro extremo a la rama de un árbol.

Fue identificada como Kenia y se sabe era prima del joven que perdió la vida un día antes al derrapar la moto donde viajaba, cerca del Complejo Municipal. La pérdida de dos seres queridos en solo unas cuantas horas, fue un fuerte golpe para la familia. La población se solidarizó con ellos y les acompañó en su dolor.

Luego, pocas horas después, al filo de las 02:00 horas de nueva cuenta la tragedia, el drama se enseñoreó en esta cabecera; se reportó a los servicios de emergencia que en un baldío de la colonia Díaz Ordaz se encontraba el cuerpo sin vida de una joven.

Se trataba de otra adolescente, también estudiante de la ETA, estaba colgada de la rama de un árbol, con una cuerda atada a su cuello y la otra punta a una rama.

Igual, acudieron paramédicos del Municipio pero solo fue para certificar su fallecimiento.

Tras darse cuenta que ya nada se podía hacer por la víctima, se dio aviso a la Policía de Investigación y se trasladaron agentes de la misma al lugar para iniciar el procesamiento el escenario del hallazgo, para buscar y recoger los indicios de probable evidencia, así como para iniciar la cadena de custodia. Se ordenó fuera llevado el cuerpo al Servicio de Medicina Legal.

Estos cuatro suicidios ocurridos en un lapso relativamente breve ha causado asombro y tristeza entre la población y la mayoría coincide en el sentido que se deben reactivar y reforzar los programas de prevención del suicidio, que haya mayor acercamiento entre los jóvenes y sus familias, entender que siempre hay una solución para todo, pero nunca esas determinaciones extremas que resultan traumáticas para toda la familia.

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