La ignorancia en que vive la mujer relativamente a sus deberes y el abuso que hace de su poder, le hacen perder la más bella y más preciosa de sus ventajas, la de ser útil. Madama Bernier. Discurso sobre la educación de las mujeres.

La educación de las madres de familia, o de la civilización del linaje humano por medio de las mujeres. L. Aimé Martin. (1870)

La infinita gratitud del discurso político nos hace suponer lo peor, hace años, podría haberse pensado en toparse de manera espontánea con el exabrupto de algún personaje de la vida pública, ahora, tal circunstancia requiere forzosamente la implementación de una celada para desnudar a algún personaje. En la era de las redes sociales, Dios está en todas partes.

Los seres humanos somos mentirosos por naturaleza social, el comportamiento esta sostenido por preceptos culturales y religiosos, el entorno determina mucho de lo que hacemos y decimos. Los buenos modales, las normas de conducta y los hábitos de higiene forman parte de un proceso de adaptación a la vida y se enseña por los padres como complemento a las normas disciplinarias de las instituciones educativas.

“¿Esa es la educación que te dan en tu casa?”. Tal pregunta induce una respuesta, afirma y confirma en una sola frase. El censor se asume como juez de la moral pública y advierte una sentencia severa. El aludido por lo general se siente obligado a disculparse o defender sin claudicar el modelo injertado por sus progenitores a fuerza de hastío.

“Yo no sé que te enseñan en la escuela”. Los padres suelen asumir que todo lo malo viene de afuera, si de pronto el reducido léxico de su vástago se ha nutrido de una vasta cantidad de palabras soeces, seguramente fueron aprendidas de un compañero nuevo o el conserje de la escuela. El mexicano promedio siempre tiene a la mano dos cosas, un pretexto y un culpable. Jamás somos responsables de nuestras acciones u omisiones.

El mexicano piensa en la economía como algo que coloca dinero en su bolsillo o lo deja vacío y cuando eso sucede, es culpa del gobierno. “Cuando las cosas van mal, la gente suele culpar al presidente, y esa es precisamente una de las razones por las que se le paga al presidente”. Dwigth Eisenhower.

Mientras en otras latitudes se suele educar a los ciudadanos bajo el concepto de la responsabilidad, nosotros optamos por crear un inmenso legado de culpas. La culpa lleva al remordimiento y el dolor inaudito de sentirse involuntaria o directamente responsable de haber causado un daño, debería ser suficiente para someterse al círculo vicioso de la conmiseración.

A los mexicanos les encanta hacerse las víctimas, en cierta forma comprensible por su grave propensión a la procrastinación mental y tosudez. La víctima no es responsable de nada, ni siquiera de su propio destino. Las personas suelen repetirse para sí mismas, “yo confié en ti, y me fallaste”. La falta de compromiso de los ciudadanos los vuelve vulnerables, votamos cada tres y seis años en el ominoso ciclo democrático y después olvidaremos incluso por quien lo hicimos, ellos sabrán resolver los problemas que nos atañen y si se equivocan, protestaré solo cuando algo me afecte directamente, aunque ya sea demasiado tarde.

El presidente de la república es una víctima, a ratos parece un iluso, un Cantinflas con buenos deseos y mucho ánimo, pero ignorante e incompetente.  Andrés se asume como un peladito ocurrente y curioso que atina con la verdad a veces por casualidad pero antes de saber qué hacer con ella, le estalla en las manos como una pompa de jabón. El actor Mario Moreno hubiera estado extasiado con representar a tan inusual personaje en algún film, algún título chusco como : el presidente contra borolas y los conservadores del mal.

Todos los días de ocho a nueve de la mañana, el país repite incesantemente la misma sarta de frases involuntarias, traspiés verbales, trabalenguas y ocurrencias paranoides. Si el presidente lanzase los dados cada que debe tomar una decisión, posiblemente ya hubiéramos acertado a varias.

Pero la dinámica del poder exige orden, disciplina y constante retroalimentación. El problema es que a este gobierno, no le agradan las estadísticas y los ejercicios de opinión cuando no le resultan favorables. Sin lugar a dudas por el origen de todos esos ejercicios de opinión pública son creados ex profeso por sus adversarios conservadores y neoliberales para desestabilizar su régimen.

El país se prepara para realizar una huelga de manos caídas, #UnDiaSinNosotras pretende visibilizar el grave problema de la violencia machista que recientemente ha aumentado y amenaza con ser el gran tema que ponga en ciernes al gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Las mujeres de México siempre estuvieron calladas, hablaban cuando se les pedía y no tanto como su ambición se lo exigía. El aplastante modelo de conducta derivado de la educación y moral religiosa católica establecía una serie de restricciones que las mantuvieron sometidas por décadas, siglos. Han comenzado hablar y parece que no se van a callar.

La pifia de la semana involucra a la primera dama Beatriz Gutiérrez Müller y su cuenta de Instagram, en un primer instante se une oficiosamente a la campaña #UnDiaSinNosotras y con un intervalo de minutos convoca a una campaña oficialista en favor de su marido. #ElNueveMeMueve, #UnDiaConNosotras y #NoAlPAroNacional, su ineficaz grito de guerra para impedir el ausentismo burocrático femenino convocado para el nueve de marzo próximo. El discurso político de la actualidad se reduce a unos cuantos “hastag”. Nunca se había plasmado tan maravillosamente la frase “detrás un gran hombre, hay una gran mujer”. El presidente necesita entender que las mujeres mexicanas ya no quieren estar detrás de un gran hombre, desean estar al frente.

Sea pues Andrés, santón de la moral pública, eres la gota derramada del vaso, el inimputable delincuente de la voz que fenece en lontananza, el incorrecto y absurdo eco de siglos ajenos.

Gandhi Antipatro

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