TIERRA NUEVA, S. L. P. – Fue algo muy distinto el pasado Domingo de Ramos, solo unas cuantas personas acudieron al evento, se llevó a cabo en el atrio para mayor seguridad de los asistentes y la verdad fue triste ver prácticamente desolado el lugar. El padre, Víctor Javier Morales Soldevilla procedió a la bendición de las palmas. Igual ceremonia se llevó a cabo en las diferentes capillas.

Pero no solo el atrio se encontraba prácticamente solo, también la Plaza Principal, la gente no acudió, prefirió guardarse en sus domicilios, tomar en cuenta, con la seriedad que se debe, las recomendaciones hechas por las autoridades, ante el potencial peligro que encierra una concentración masiva de personas y contraer el COVID-19.

Pues, como ya es de todos conocido, ha cobrado decenas de miles de vidas en varias partes del mundo, entre ellos México y en lo particular el estado potosino, de ahí que se hayan tomado medidas de emergencia, entre ellas el evitar reuniones masivas de personas, para evitar, en lo posible, el contagio.

Tras la bendición de los ramos, el sacerdote inició el peregrinar por los barrios y colonias de cabecera, como ya es una tradición, donde igual, hubo poca asistencia, pero de ninguna manera eso pareciera ser que la gente se aleja de su parroquia, por el contrario, su fe no decae y solo esperan a que pase la actual contingencia para demostrar su fe y devoción por la Santa Madre Iglesia Católica.

Es de esperar que pronto termine la situación actual, para que la gente vuelva a sus actividades cotidianas.

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