En Pozos el delegado no aparece, Tomas Olivares Robles está ausente desde hace tiempo y mientras los problemas se acumulan en su escritorio alguien ha llenado ese vacío de poder. El funcionario padece de una enfermedad que lo vuelve vulnerable ante la posibilidad de un contagio de covid – 19. El secretario de la delegación Andy Pozos asiste pero se ha visto rebasado por la coordinadora administrativa  Bellinda Badillo quien hasta el momento controla las diversas áreas de gobierno de la mano de su pareja sentimental Leonel Fraga, secretario particular del delegado.

La delegación de Pozos representa más del 20 % de la población del municipio de San Luis Potosí y es un área de constante crecimiento por encontrarse al oriente de la ciudad, justo en las cercanías de la zona industrial. El auge económico del sitio también favorece diversos rubros alternativos como la venta de estupefacientes y bebidas alcohólicas, así como lupanares donde se realizan espectáculos y apuestas clandestinas como el llamado ¨SALÓN CASANOVA¨, ubicado en la calle Julián de los Reyes, propiedad del padre de Leonel Fraga.

Fuentes anónimas denuncian que derivado de la ausencia de Tomas Olivares, el control de la delegación recayó provisionalmente en su coordinadora administrativa, la funcionaria es conocida por actuar de forma prepotente y déspota, tanto que ha llegado incluso agredir física y verbalmente a personas de la tercera edad que laboran en la delegación. Incluso se le acusa como responsable de los más recientes contagios de covid – 19 puesto que negó el permiso para descansar a una empleada de aseo que se manifestó con síntomas y fue obligada a trabajar hasta el fin de su turno, y en una posterior atención resultó positivo a coronavirus.

El alcalde Xavier Nava Palacios ha hecho caso omiso de las advertencias sobre la ingobernabilidad en la delegación, tal vez por le preocupa mantener la frágil alianza electoral con Carmen Fraga, líder de la región y depositaria de varios espacios de poder en las áreas administrativas, ella misma ostenta el cargo de responsable del área de cultura de la delegación. El alcalde conoce de primera mano los excesos de Belinda Badillo y Leonel Fraga, pero hace caso omiso porque está más preocupado por atender lo referente a su posible candidatura a gobernador del estado. En el futuro, él sabe que necesitará a personajes como Carmen Fraga, -tía del secretario particular del delegado- y Alberto Badillo Badillo -padre de la coordinadora administrativa-  para que operen en su favor y aporten económicamente a su campaña.

Por su parte, en Pozos todo mundo sabe que Tomas Olivares es un títere y si se sostiene en el cargo a pesar de su precaria salud, es solo porque así conviene a los intereses de una pequeña mafia que se ha hecho con el control del gobierno delegacional y amenazan con hundirlo en la inmundicia. 

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