Los días azules

Candidato, s. Caballero modesto que renuncia a la distinción de la vida privada y busca afanosamente la honorable oscuridad de la función pública.

Ambrose Bierce. Diccionario del Diablo.

El Partido Acción Nacional en San Luis Potosí se encuentra ante una encrucijada, dejar pasar a Xavier Nava Palacios como candidato a gobernador o rechazarlo a pesar de ser uno de los aspirantes mejor posicionado en la opinión pública. Sus turbios antecedentes lo preceden y no es persona de fiar. Ha dejado muchas novias plantadas en el altar. Por eso se la tienen cantada.

Aun así, Xavier está plenamente convencido de poder ganar la contienda si es nominado por el PAN, o por Morena, o por una coalición de partidos encabezados por el tiralevitas de siempre, Eugenio Govea Arcos, líder del Movimiento Naranja. Está claro que las convicciones ideológicas de Xavier Nava son un poco confusas, aunque siempre podrá refugiarse en el “ciudadanismo” que en los últimos años le permite a políticos pragmáticos como él, desconocer las profundidades teológicas de los principios filosóficos de algún determinado instituto político. Lo que sea que eso signifique. La verdad es que a nadie le interesa la apertura programática y la declaración de principios de los partidos políticos mexicanos. Navita anda por esos rumbos.

En algo se parecen mucho Xavier Nava Palacios y Ricardo Gallardo Cardona, están dispuestos a comprar lo que codician, o tomarlo por cualquier medio. Sus acciones distan mucho del discurso, porque si bien, cualquier político debe traer presto en la punta de la lengua la palabra democracia, es menester ser congruente. Lo que merma el prestigio social de un político es la incongruencia, las malditas contradicciones. El líder del partido verde Ricardo Gallardo, al igual que Xavier Nava, cambia de partido político como de calzones y amigos. Para los dos, ser políticos es obtener un cargo y conservarlo a toda costa, no importa si en el camino deben abandonarse las promesas, pisotear las leyes y perder la dignidad.

En el PAN las cosas comienzan a tomar forma, se convocó al consejo político estatal para determinar el mecanismo de selección del candidato a gobernador, la opción más viable es algo que gusta mucho a los panistas ortodoxos. La elección interna, donde votan nada más los afiliados. Curiosa determinación sería que el alcalde Nava resultase electo a pesar de que jamás mostró interés en afiliarse al partido blanquiazul. Ya se vería demasiado hipócrita y convenenciero si en estos momentos pretendiera llenar una cédula y ponerse a leer a Manuel Gómez Morín. Ese tiempo ya pasó.

La corriente política de personeros que mantiene bajo sueldo el alcalde Nava intentó impulsar la “designación” como medio de nominación del candidato. Todo un demócrata. Para su infortunio, los operadores políticos que contrató son un par de pelmazos, Lidia Argüendes y Jaime Galván Valencia no fueron capaces de obtener una mínima simpatía a la propuesta navista. Fueron avasallados porque el consejo político panista es un ente muy cerrado, clasista y prejuicioso. Si ceden el poder, ¿para qué servirían después de las nominaciones?

Tampoco son tarugos. (y tarugas) *por aquello de respetar el lenguaje incluyente*.

Nava se equivoca igual que su secretario del ayuntamiento si piensa que ofrecer tres mil pesos a los consejeros estatales a cambio de apoyar una propuesta ridícula era una buena idea, eso demuestra que no conocen a los panistas. No quiere decir que no estén dispuestos a vender su honra, pero tampoco se paran en la calle a mascar chicle y leer el TV Notas.

La doble moral panista exige que mínimo se debe insistir tres veces antes para poder establecer las condiciones de una transacción económica. Sebastián Perez García y sus modos afeminados se ven grotescos si van acompañados de una propuesta indecorosa. Lo que vuelve ofensiva la solicitud fue la miserable oferta. ¿Tres mil pesos por el voto de un consejero estatal panista?, todavía no llegamos a eso. Algún día no muy lejano sucederá que acepten 500 más el cuarto y sin dar besos en la boca, pero aún no es tiempo.

Sin duda, acudir a la militancia panista tiene un claro mensaje de rechazo a Xavier Nava y evidentemente es desventajoso para su causa, los aspirantes tradicionales se cierran ante el temor de que alguien externo asuma el poder con el fiat de acción nacional y termine por despojarlos hasta del membrete. Ya como que van conociendo al protervo. Como diría mi abuela, “tiene los ojos muy juntos”.

A pesar de todos los obstáculos, no se debe subestimar a Nava Palacios, tiene una chequera y no dudará en usarla, en gran medida su mediana popularidad se debe al excesivo gasto en publicidad institucional que mantiene desde el ayuntamiento, cerca de cien millones de pesos anuales que sirven para dos cosas. Es como regar el agua en la arena. Pero ayudan a mantener la ficción de que la percepción ciudadana es favorable. Aunque una cosa es que lo conozcan a uno, y otra muy distinta si se confiarían un costal de piedras.

Ahora Nava debe considerar el costo-beneficio de invertir varios millones para intentar adquirir la simpatía de la militancia panista o mejor de una vez se lanza a la fama. Porque sus opciones se irán reduciendo conforme avancen los tiempos políticos, para empezar, en los primeros días de noviembre deben estar registradas coaliciones de partidos y también poner de acuerdo tres mini partidos no es sencillo.

O volver sobre sus pasos y buscar la reelección en la alcaldía de la capital, ya sea por acción nacional o movimiento ciudadano. *la ley electoral exige que si un alcalde busca la reelección, deberá presentarse por la misma coalición que lo postuló o por uno de los partidos que la integraban originalmente*

Los otros aspirantes panistas tienen un reto mayor, olvidar las viejas rencillas y ser justos a la hora del reparto de candidaturas. Porque es claro que lo que todos (y todas) buscan es seguir viviendo del presupuesto. Pero aún sin el ingrediente de Xavier Nava, esto ya era una ensalada de locos.

Sonia Mendoza acusa a Octavio Pedroza de haberla abandonado a su suerte hace seis años cuando estuvo a punto de ser gobernadora. Octavio y Sonia fueron senadores en la época funesta que ahora sabemos (porque antes solo lo suponíamos) se compraron los votos para aprobar las reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto. Muy calladito se lo tienen, pero no vaya siendo que en cuanto asomen la cabeza, les regalen una mañana de perros en la conferencia tempranera del presidente López. Que casi no le gusta el chisme por cierto.

Marco Gama, Boris Lozano y Xavier Azuara tienen muy claro lo que no quieren, ser aspirante a gobernador es el medio necesario para acceder a una mejor oferta en la tómbola, a ver si les mejoran la posición. Azuara repetirá como diputado federal plurinominal, Boris llegará al congreso local y Marco Gama seguirá en el Senado de la república otros tres años. Todavía le queda la bachicha.

El que si ya en serio alguien que hable con él es Rolando Hervert. No puede estar gastando dinero de forma tan estúpida, se ha convertido en el hazmerreir de la política local. Es el chascarrillo soso que ameniza un funeral.

Actualmente desaparecido por un supuesto entuerto legal y según otras versiones quedó chisqueado después de su convalecencia del COVID que adquirió por andar de mitotero buscando ser popular y violentando la sana distancia. Ahora solo presente en las redes sociales, desde algún lugar de la clandestinidad se esfuerza por hablar elocuentemente mientras su apreciable esposa sostiene el teléfono para que el improvisado histrión, deje constancia gráfica de sus tropiezos verbales.

Se le vino la noche a Juan Francisco Aguilar, a ver como resuelve el acertijo gordiano.

@gandhiantipatro

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