El gran corruptor

La dignidad no tiene precio, cuando alguien comienza a dar pequeñas concesiones, al final, la vida pierde sentido. José Saramago.

La orden vino de México. Sin consulta previa ni operación política. Sin dignidad o un mínimo de resistencia por algún grupo político local. Sin un poco de saliva. Las coaliciones llegaron a cambiar de forma pragmática la geografía electoral. Sin el menor pudor, todas las corrientes políticas se sometieron y se conformaron ante la inminencia de las decisiones de los líderes nacionales.

Por mucho que el gobernador Juan Manuel Carreras López pretenda matizar su sana distancia de la bizarra (en la acepción inglesa) coalición, lo cierto es que no lo pelaron, aunque sabedores de sus antecedentes calderonistas pues, igual asumieron que no le molestaría volver a portar los colores blanco y azul.

Elías Pesina, dirigente local del PRI, ex oficial mayor de gobierno, leal vasallo de Carreras López se sintió aliviado, la posibilidad de conseguir candidatos medianamente competitivos al congreso local y al gobierno del estado era muy lejana. El gobernador lo envió a la dirigencia estatal del tricolor a liquidar la empresa y asegurarse que ningún dinamitero con ansias de hacerse un prestigio saliera respondón.

Está claro que el mejor reflejo de la mediocridad en el otrora poderoso PRI es su ausencia de liderazgos naturales, todos los políticos son domésticos y de muy limitadas aptitudes intelectuales e ideológicas. Por eso en seis años de modorra nunca hubo un intento de corriente interna que se opusiera a los designios de un gobernador que de apocado a inocuo tiene fama. La debacle político – electoral del “carrerismo” puede rescatar algunas posiciones importantes si saben moverse con sigilo, todo depende de la habilidad del negociador. La cantidad de políticos panistas y priístas que deben estarse revolcando en sus tumbas.

La coalición Si por San Luis Potosí que conforman: PRI, PAN, PRD Y conciencia popular se escribió sobre las rodillas y al cuarto para las doce, los mecanismos de selección del candidato a gobernador son confusos, al principio parece que todos los partidos se allanan a la decisión del PAN, pero en un ánimo de rescatar algo de dignidad, los demás participan en una mesa colegiada para decidir si se quedan en la alianza, ahí van aparecer los amagues.

En los primeros días de enero, cuando prácticamente ya sea imposible disolver la sociedad de convivencia, las dirigencias locales tendrán la opción (no se explica cómo en el convenio) de rechazar o someter al escrutinio de algún medio de consulta de popularidad, la ratificación del candidato emergido del proceso interno panista. Según eso, el PRI también puede proponer algún nombre pero pues ya nada más para no dejar, posiblemente con la intención que de esa baraja se tome quién sería su propuesta para la alcaldía de la capital repitiendo la coalición.

Puede que el gobernador Carreras tenga la apariencia de un iluso, pero de ninguna manera se puede confiar en alguien que siempre anda agazapado. Su estilo furtivo de hacer “grilla” en cuclillas le ha funcionado bien en la vida. Desde que fue acogido por Gonzalo Martínez Corbalá aprendió las formas cortesanas del haber político imperante en la época, pero jamás tuvo el carácter de su mentor, un personaje que se imponía desde la mirada hasta el hábito de impostar la voz. Como dice algún testigo de la época: el güero Carreras le aprendió mucho a Corbalá, menos la pulcritud de las palabras y la seriedad en los tratos.

Juan Manuel Carreras ya estaba en la alianza famosa, vive en los cuatro aspirantes que irán al proceso panista del diez de enero, Sonia Mendoza Díaz no tiene empacho en recibir dádivas y prebendas del gobierno estatal, más “maiceada” no puede estar. Está tan consentida por el gobernador que al parecer hasta subió de peso. Sonia se sabe en desventaja, le apuesta a su condición de género para ser considerada por su partido a nivel nacional, pero tan bien conoce al PAN, que ya sabe que será el último lugar de la contienda.

Xavier Nava Palacios siempre ha tenido buenos tratos con el gobernador, como quiera en un gobierno que no propiamente sanciona la ineptitud esas cosas pasan desapercibidas. Carreras López mantuvo la relación con el alcalde de la capital porque sabía que de afianzarse en la candidatura, necesitaría un aliado que le ayuntase el “plus” para ganar.

A Marco Gama Bazarte aún le quedan tres años en el Senado de la república, pero igual siente que no es lo mismo mirar al infinito desde el piso que de un pedestal. Ahora es senador y puede soñar con ser gobernador, dentro de seis años más, quién sabe si será diputado local o federal, dirigente de partido o alcalde de la capital, algún tipo de investidura que le de seguridad y le reste complejos. Su hermano Aureliano es la garantía, el gobernador lo mantiene a pesar de sus constantes diferencias con el secretario de gobierno Alejandro Leal. Si fuera por el “caco” ya desde cuando lo hubieran cepillado.

Por último, Octavio Pedroza Gaitán tiene la virtud de ser un personaje confiable, no tiene la fama de ser un rapaz, pero tampoco se le adjudica el carácter necesario para enfrentar las adversidades que el cargo conlleva, aún así es bien visto por aquellos que ven en Xavier Nava una amenaza para las formas tradicionales del panismo. Juan Manuel Carreras nombró como secretario de finanzas a su hermano Daniel Pedroza, el círculo se cierra y evidentemente actuará como salvoconducto a la hora de la transición. “Hablando de los dineros, si hay algo que explicar, ahí pregúntale a tu hermano” pareciera decir el gobernador Carreras. Más que funcionario, Daniel es un rehén.

Está claro que a Juan Manuel Carreras López lo tomó por sorpresa la decisión del dirigente nacional del PRI para con la alianza al gobierno estatal, pero él ya estaba participando en ese proceso, como igual también trae sus gallos en la alianza de morenos, verdes y colorados. De rebote le cayó la bola al gober Carreras y ya nada más falta ver si de cuates le baja la candidatura a la alcaldía de la capital a Juan Francisco Aguilar, líder estatal panista. Es posible que con treinta mil votos obtenidos en San Luis Potosí en la pasada elección de ayuntamiento le alcance para colocar a Luis Mahbub a la cabeza de una alianza PRIAN, al menos esa es su jugada.

Sea pues Juan Manuel Carreras, gobernador de mirada furtiva, cenceño y de andar enjuto, eres palabra evasiva que se diluye en la ambigüedad.

@gandhiantipatro

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