En Holanda se ha detectado la presencia de químicos mexicanos que elaboran drogas en laboratorios clandestinos. 

Proyecto Cártel, una iniciativa que aglomera más de una veintena de medios de comunicación, reveló la participación de mexicanos en actividades criminales en Holanda. 

En mayo de 2019 en la región de Nord Braband, en el sur de Holanda, la policía descubrió una embarcación de 85 metros de largo en el puerto de Moerdijk que había sido adaptada como un narcolaboratorio.

Al interior estaban tres mexicanos, Candelario y los dos hermanos Iván Diego y Víctor Manuel, de 25, 28 y 38 años de edad respectivamente. Todos condenados  a cárcel en marzo de este año por «complicidad en la posesión y producción de metanfetamina cristalina». 

Además, en febrero de 2019 la policía holandesa ya había arrestado a tres hombres de México, en un laboratorio que producía metanfetamina en particular en Wateringen, en las afueras de La Hague.

En lo que va de 2020 en Holanda se han desmantelado 32 laboratorios de producción de metanfetamina, de acuerdo a la investigación de Proyecto Cártel.

El arresto más reciente de mexicanos en aquel país ocurrió el 30 de noviembre de 2020 cuando dos hombres fueron arrestados en la pequeña localidad de Westdorpe, en la frontera belga.

Las pesquisas de las autoridades de Holanda se han cimentado en intervenir mensaje de EncroChat, un servicio de mensajería cerrada que concluyó sus servicios el 13 de junio de 2020 luego de que la empresa se enterara que la policía le seguía los pasos. 

De acuerdo con las indagatorias, las víctimas son reclutadas desde México para fabricar drogas sintéticas a través de engaños. Jesus PV, de 40 años, era entrenador personal en un gimnasio en México y a las autoridades confesó que llegó a Holanda por una oferta de trabajo en construcción y que le prometieron 2 mil dólares mensuales como pago. 

En México, los cárteles son maestros en el arte del reclutamiento. Falko Ernst, investigador de México de The International Crisis Group, comparte una anécdota: «Exploraron universidades mexicanas en busca de departamentos de química y vieron gente». Una vez que se ha contactado al recluta potencial, el corredor le hace una oferta. Lo más tentador posible, porque estas personas poseen conocimientos clave. «Y si es necesario, también hay amenazas y presiones detrás».

Los medicamentos de los laboratorios holandeses se envían al otro lado del mundo. Un gramo de metanfetamina se puede vender por más de 500 dólares en suelo japonés. Mismo precio en Australia, a unos pocos dólares.

Con toda la información recabada Holanda está en un enorme aprieto, pues teme que la disputa entre organizaciones criminales mexicanas y holandesas por el mercado de elaboración de drogas sintéticas haga estallar la violencia de los cárteles en Europa. (Con información de Forbidden Stories) NR

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