la soga al cuello

Todo tiene su final, todo expira, tú eres el pasado y el pasado nunca vira… Te boté. Nio García.

Las cosas no iban bien para Sonia Mendoza desde hace un tiempo, es difícil (cuando se ve en retrospectiva) aceptar que dilapidó el capital político que apenas hace seis años la llevó a ser la candidata del partido acción nacional a la gubernatura del estado. Es como “ferear” un billete de quinientos, cuando menos te das cuenta, ya no traes nada, y no recuerdas en qué diablos lo gastaste. Si algo queda del tiempo, es que no vuelve.

No recuerdo !maldita sea¡ qué estaba haciendo en el 2015, solo que Sonia no ganó. Perdió contra el más inocuo, insípido e incoloro de los candidatos que pudo tener el partido revolucionario institucional. No fue un buen año para ella, ni para mí. Fue derrotada y la diferencia fueron más o menos veinte mil votos. Ella que desdeñó siempre la posibilidad de una alianza con algún partido bisagra, al final le faltó un compañero de viaje. Eran los días felices, la época dorada del llamado “círculo azul” como se conocía a su séquito de colaboradores y aliados que controlaban para ella el comité estatal panista.

Ya desde ese funesto 2015 el candidato pudo ser Octavio Pedroza Gaitán, pero vaciló. Las cosas para él siempre debían contener los ingredientes morales bajo los cuales fue formado. Era un conservador empedernido que comenzó a especializarse en el fino arte del pragmatismo político. Viene a colación porque hace un sexenio, Octavio fue desplazado por Sonia. En esos tiempos compañeros en el Senado de la república, pero de distintos rebaños.

Sonia se ha cansado de contar la historia a cualquiera que esté dispuesto a escuchar, que fue traicionada por Octavio, que se formaron redes de mujeres “de clase” para jugar una suerte de voto diferenciado que terminó perjudicando incluso al candidato a la capital Xavier Azuara Zúñiga que damnificado en esa pugna entre hermanos azules. Sin poder determinar con certeza si los resultados adversos en la capital del estado fueron provocados por la mente perversa del senador Pedroza, lo cierto es que algo pasó ese año que fracturó al panismo. Sonia perdió poder y el pan perdió su bastión.

El ascenso inesperado al poder de Ricardo Gallardo Juárez vino a complicar más la vida interna del panismo, los reproches y las recriminaciones hicieron imposible resarcir los agravios y reconstruir la relación entre los liderazgos de los grupos dominantes. Gallardo Juárez accedió a la alcaldía capitalina y llevaba en su vientre al octavo pasajero. Xavier Nava Palacios, el entonces gallardista – perredista – galileo se hacía el mustio y juraba amor eterno a “Don Ricardo” mientras preparaba el puñal y la túnica.

Seis años y tres “doritos” después, Xavier Nava Palacios es el alcalde de la capital con licencia y participante externo en el proceso panista para seleccionar candidato a gobernador. Le abrieron la puerta al chivo en la cristalería. Ahora para sacarlo sin romper todo, hay que darle de tragar, y mucho. Es bien sabido que los chivos pueden pasarse el día tragando y nunca quedarán satisfechos.

La conferencia de prensa que Sonia Mendoza convocó para hacer del conocimiento público su decisión de renunciar al proceso interno, fue una decepción. Los reporteros potosinos, ávidos de cualquier conflicto que nos saque de la modorra se fueron hablando hasta del cocinero. La candidata no se atrevió a mencionar por su nombre a Octavio Pedroza, pero acusó a la dirigencia estatal de favorecer a un aspirante que usa un bigote muy feo y los dientes chuecos.

La ahora ex candidata recurrió al (viejo – nuevo) artificio en boga de violencia política de género. Es difícil creer que alguien con una carrera política tan prolífica asegure haber vistos vulnerados sus derechos políticos por su condición de mujer, después de todo no ha salido del presupuesto público en los últimos quince años. Y su exigencia de “cancha pareja” parece más un reclamo de Xavier Nava quien la acompañó en el evento. Al final Sonia si necesitaba un hombre que la acompañase al momento de presentar su reclamo.

Por la tarde, en su municipio natal, la matehualense se puso la camiseta de Xavier Nava y le quedó muy atacadita, como que no era de su talla. Para una mujer que rompió barreras dentro del panismo tradicional, que llegó a ser candidata a gobernadora a pesar de provenir de un municipio pobre y casi ignorado en la política del estado, terminar haciendo de “personera” de un candidato que ni siquiera pretende afiliarse a su partido, raya en el límite de la ignominia. Las treinta personas que los acompañaron en una bodega del centro de Matehuala, seguro se fueron profundamente decepcionadas.

No hay que ser adivino para saber que la función de Sonia a partir de su renuncia a la candidatura y hasta el nueve de enero será servir de “telonera” para Xavier Nava y como ariete para intentar doblegar al dirigente estatal Juan Francisco Aguilar. La posibilidad de que Octavio Pedroza sea candidato de la endeble coalición de partidos se sostiene solo por el personaje en el comité estatal, que si bien se encuentra respaldado por el diputado federal Xavier Azuara Zúñiga, su ausencia del entorno local, alienta a sus enemigos. Lo quieren “agarrar en despoblado”.

La opción “b” de Nava Palacios es dinamitar el proceso y romper la coalición antes de la elección del nueve de enero. Incluso puede hacer algo más, si su pretensión es ir a la aventura con el registro de por lo menos dos mini partidos, intentará beneficiar al candidato Marco Gama Bazarte para que sea postulado. Nava lo considera el menos rentable electoralmente y preferiría no ocuparse de él mientras se cuida del frente gallardista con quien tiene asuntos que arreglar.

Marko Cortés no imaginó (o tal vez si) lo que provocaría cuando citó a reunión en la Ciudad de México con los candidatos y los dirigentes de partido locales y nacionales para leerles una encuesta reciente donde los números son distintos a los de la elección interna. Al final, Marko Cortés hizo su parte en la estrategia que los operadores de Xavier Nava han diseñado para hacerse del control del proceso y obligar a una decisión colegiada entre los partidos políticos integrantes de la coalición. Nava ya sabe que no tiene posibilidades de ganar la elección panista, por ello va pujar por la opción de que la dirigencia nacional asuma el costo político y termine designando al candidato.

Ya solo falta que el PRD amenace con romper la coalición y llevarse su dos por ciento a otra parte si Xavier Nava no es el candidato.

Sea pues Sonia Mendoza Díaz, queda poco de lo que alguna vez fuiste, la ambición se transformó en codicia, la casquivana inseguridad de tus palabras, te denuesta, se acabó el encanto de tu orgullo huachichil, no hay honor en la rendición.

@gandhiantipatro

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