El régimen chino estudia la posibilidad de desechar 117 escaños del Comité Electoral de la ex colonia británica para reducir las voces disidentes y prodemocráticas en la votación para la jefatura de gobierno

El régimen de China analiza implementar fuertes cambios en el Comité Electoral de Hong Kong, que elige al jefe ejecutivo de la ex colonia británica, con el objetivo de reducir los escaños vinculados al voto popular para acallar las voces disidentes y atenuar el riesgo de que una figura crítica con Beijing se acerque al poder.

El Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo podría incluir en la agenda de sus próximas reuniones el debate de medidas que afectan la organización del órgano electoral y del parlamento local, según informó el periódico South China Morning Post.

Bajo la propuesta, según fuentes consultadas por el diario, China desecharía 117 escaños que son decididos por los concejales de distrito (mayoritariamente opositores), así como el recorte de cinco escaños dominados por los movimientos prodemocráticos en el Consejo Legislativo (LegCo, parlamento local).

El LegCo ya tenía una conformación poco favorable a la disidencia: de 70 asientos, el complejo sistema garantizaba posturas prochinas, ya que 35 miembros son nombrados por grupos sociales cercanos al régimen, y los otros 35 por votación directa. La eliminación de cinco escaños del voto popular apaga las posibilidades de una mayoría opositora.

Hong Kong debería beneficiarse de una gran autonomía hasta 2047 en virtud del principio “un país, dos sistemas”. El año pasado, fue escenario de varios meses de manifestaciones multitudinarias, a menudo violentas. Las restricciones contra la pandemia trajeron la calma a las calles de Hong Kong, pero también la entrada en vigor en junio de una ley sobre la seguridad nacional impuesta por Beijing, un texto que ni siquiera sometió a la votación del LegCo.

En tanto, el régimen de Xi Jinping también cierra el cerco sobre la elección de la jefatura de gobierno local, actualmente en manos de Carrie Lam, alineada a los intereses del gigante asiático. Con el correr de los meses, Lam se ha mostrado cada vez más combativa, pese a que a principios de año prometía “escuchar humildemente” tras meses de caos apostando por la carta de la conciliación. En noviembre aseguró que había “tomado confianza” y no lamentaba ninguna de sus decisiones.

Según las fuentes consultadas por el Morning Post, ante la creciente fuerza del movimiento prodemocrático, el régimen comunista prevé cambios en el Colegio Electoral, integrado por 1.200 miembros, también con una composición especial. Los 70 legisladores son parte de la asamblea, así como 117 escaños elegidos con consejeros de distrito entre sus miembros. El resto, son élites empresariales, líderes sociales, religiosos y delegados de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPC, un órgano asesor de Beijing), entre otros. Así, en suma, la oposición ha alcanzado más de 300 escaños, luego de varias victorias en comicios distritales, por lo que las voces prodemocráticas alcanzaban un papel importante en la negociación. Aunque no era suficiente para imponer a un candidato propio, sí podían inclinar la balanza si es que hay varios candidatos.

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