la soga al cuello

Las relaciones de poder múltiples atraviesan, caracterizan, constituyen el cuerpo social; y estas no pueden disociarse, ni establecerse, ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, un funcionamiento del discurso. Michel Foucault.

El año que concluye es, hasta ahora, el más violento, convulso y trastornado del que se tenga memoria. Parece que no fuera así, la pandemia ha logrado que la gente se acostumbre al hedor de la muerte. La sangre derramada sobre el pavimento se ofrece a un dios caprichoso que nos trata con desdén. Ante la indolencia de las autoridades, los delincuentes han tomado las calles y se disputan cada pedazo de territorio con saña inaudita. La cifra de ejecutados en proporción a los habitantes supera la media nacional y el gobierno se esmera en diluir con farfullas la evidente realidad.

Al gobernador Juan Manuel Carreras López no le agrada el tema, rara vez se pronuncia sobre ello y por lo general, siempre con evasivas. En las muy contadas ocasiones que se ve forzado por alguna situación, remite a los molestos preguntones con los funcionarios más opacos e inocuos de su gabinete, el secretario de gobierno Alejandro Leal Tobías y el fiscal general del estado Federico Garza Herrera.

Es un secreto a voces que el fiscal general, cuando no tiene la cabeza enterrada en la arena, descansa sus labios sobre un vaso de libaciones exultantes que lo desvanecen cual petiso. El secretario por su parte, sabe más de lo que aparenta, no tiene un pelo de tonto. De mirada extraviada y lenguaje limitado, el “caco” Leal (como es conocido) se esmera por agotar el tiempo de participación con una retahíla de “alegatas” carentes de valor. La cacofonía del protervo que pretende hacerse pasar por el idiota del pueblo. Insulso.

Al igual que en el terreno político, el gobernador quiere jugar con todos, y por ende, todos juegan con él, lo suyo es no pelearse con nadie. Aunque la incursión de nuevos grupos beligerantes hacen cada vez más insostenible la situación. El cártel de los alemanes, los Jalisco nueva generación, el golfo, noreste y hasta uno de ex policías del estado se mencionan con recurrencia sin que hasta el momento se tenga un mapa de la situación. Es más fácil enterarse de cómo se encuentra San Luis Potosí leyendo el blog del narco que por boca de los responsables de contener el fenómeno.

No existe en el estado una estrategia de combate al crimen organizado, tampoco para prevenir el delito común, el asalto a transeúntes, los robos a casa – habitación, el asalto a comercios que suele presentarse a luz del día y con un exceso de fuerza que hace palidecer a cualquiera. Media docena de sujetos armados con fusiles de asalto para despojar de sus pertenencias a los comensales de una taquería, no solo es un exceso, sino la prueba de que vivimos una distopía.

Ahora cualquier pelafustán que antes se paseaba meneando un puñal, ya trae “fierro con que querer”. O ya de menos una cachimba que lo haga sentir más seguro contra el peligroso ciudadano que cada día más, se muestra dispuesto a participar con singular algarabía en un linchamiento, si se le brinda la oportunidad claro está.

Nada logra inmutar al gobernador, ni el reguero de cadáveres en el municipio de Salinas de Hidalgo o el fusilamiento de un grupo de trasnochados que fumaban afuera de algún lupanar le sacaron tres palabras, acto seguido alguno de sus funcionarios salió para exhibir su mediocridad con la misma batea de babas, que las víctimas andaban en malos pasos y no eran de por estos lares.

La nueva modalidad de sicarios en motocicleta ha causado estragos pero, lo más preocupante es que todo parece indicar que son adolescentes reclutados y capacitados cerca de la ciudad, están fabricando un ejército de soldados sin remordimientos y con profundo desprecio por la vida, sin escrúpulos, sin moral, sin patria.

¿Acaso no es un fraude que el gobierno gaste y presuma que adquirió miles de cámaras de video para vigilar la ciudad con la definición suficiente para observar una pareja de gatos fornicando en la oscuridad, pero no son capaces de dar seguimiento a los delincuentes que huyen después de cometer alguna fechoría?

Hay lugares de México como Ciudad Juárez donde se escuchaba que por cinco mil pesos había quien se encargaba de “dar piso” al rival de amores o al socio incómodo, resultaba increíble imaginar que la vida de un ser humano fuera tan frágil. Sería tan simple como ir a comprar un boleto al kiosko, nos alcanzó la realidad. Esos privilegios siempre estaban reservados para los poderosos que podían pagar los servicios de un asesino profesional.

Si no se toma en serio como sociedad la creciente ola de violencia y se trata a los infectados como enfermos de un sistema económico atroz que despoja al ser humano de toda compasión, pronto se sufrirán las consecuencias en carne propia.

El modelo de justicia penal implementado recientemente solo ha creado una nueva industria, prácticamente dio origen a pequeñas mafias de jueces, litigantes, fiscales y hasta policías que favorecen con informes truculentos y tecnicismos a los delincuentes que pueden pagar su libertad. Son tan criminales los abogados que gestionan la libertad de un homicida como aquél que sostiene un arma para hacer “su trabajo”.

¿De qué sirve tener un centro de control y comando si toda la avanzada tecnología de que se dispone no ayuda a realizar investigaciones científicas y perseguir el delito en todas sus modalidades?

¿Quién hace negocio adquiriendo aparatos, software y capacitación para realizar tareas inútiles y justificar un gasto que solo favorece al licitante y al contratante?

Sea pues Juan Manuel Carreras, te crees impoluto, pero eres vil, vas por la vida como un petimetre, gozando los privilegios del cortesano, nunca en verdad dejaste de ser un vasallo, pero sabe que la suerte del mezquino, es ser sacrificado como un cuino.

@gandhiantipatro

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