El merequetengue

Pá que revuelcas el agua, si te la vas a tragar.
El chapo de Sinaloa

En los días más aciagos de la pandemia, en completa negación, el circo de los payasos
anuncia su próxima temporada, mujeres trapecistas, bestias educadas, malabaristas de la política, todo un espectáculo digno de ver.

Jamás en la historia de la política potosina se había visto semejante nivel de abyección
y ruindad. Alejados de los cánones tradicionales, el nivel de degradación se vincula primordialmente a los mecanismos para acceder a las candidaturas, hay desde los que trabajan previamente para obtener la simpatía de un reducido universo de electores, hasta los que tienen la suficiente solvencia económica para pujar por una postulación. En realidad, quien busca la representación de un partido mayoritario no lo hace por convicción o simpatía, mucho menos por coincidencias ideológicas, se paga por los “guantes”.

Los partidos de mayor renombre como el partido acción nacional o el revolucionario institucional y ahora el movimiento de regeneración nacional son una marca comercial, como un jabón que promete quitar las manchas y termina percudiendo la ropa. Por eso, cuando se hace un ejercicio de prospectiva electoral, se comienza por analizar el comportamiento histórico del instituto político y se determina cuál podría ser el “voto duro” y bajo qué circunstancias se podría dañar o beneficiar la oferta pública.

Claro que también depende mucho de si determinado candidato o candidata reúne las
características físicas, sociológicas, raciales o religiosas para ser beneficiado con la “intención del voto”. Que alguien sea de nivel socioeconómico medio o alto no significa que fácilmente pueda ser candidato del PAN, ese es el primer requisito, pero si su vida disoluta se conoce en demasía o por ejemplo, se aleja de los estándares morales que la religión católica suele conceder, el resultado será el repudio social y el abandono.
Concluida la semana, en un domingo de amor y amistad, el semáforo rojo de la pandemia no alcanza para contener los contagios de COVID, pero los gobiernos siempre ceden ante la presión de los sectores productivos, así que desde mañana volveremos a la simulación, aunque dentro de quince días volvamos a saturar los hospitales, al fin y al cabo, como que ya nos estamos acostumbrando a la posibilidad de morir y lamentar la ausencia de un ser querido.

La macabra lotería del coronavirus. He sido reconvenido por prolongar en exceso la introducción sustantiva del texto pero, tal vez me resisto a relatar los sucesos políticos del ombligo del mundo -como se conoce a San Luis Potosí.

Xavier Nava Palacios, presidente municipal con licencia, debe estarse registrando el día
de hoy vía internet para participar en el proceso de selección del candidato de MORENA
para la alcaldía de la capital del estado. “Navita” busca la reelección y ya no le quedan muchas opciones, en su intentona fallida para ser candidato a gobernador por el PAN,
puso en juego los intereses de la mafia de empresarios del ramo inmobiliario que financiaron su campaña de hace tres años y la reciente aventura en pos de la gubernatura. No les ha cumplido y se le agotó el tiempo.

Hay demasiado en juego y los gentiles que aportaron generosamente al proyecto no dispensan los errores. Sin embargo, su apuesta es temeraria y causa escozor entre la clase política y los abogados adeptos al derecho electoral. La constitución política del estado en su artículo 114 establece que los alcaldes podrán reelegirse por un periodo inmediato solo si son postulados por el partido político, o cualquiera de los que hayan integrado la coalición que los propuso en el proceso previo, a menos que hayan renunciado o perdido la militancia antes de la mitad de su mandato, hasta ahí todo parece estar claro.


El artículo 29 de la ley electoral del estado transcribe la literalidad del texto con la salvedad antes expuesta. Xavier Nava Palacios estaría impedido para participar por Morena a la reelección, sin embargo no lo estaría si fuera postulado por Movimiento Ciudadano quien también lo presentó en una coalición con el PAN hace tres años, pero al parecer no es lo mismo partir de cero que montarse en la cuarta transformación y desde ahí catapultarse al triunfo contra quienes lo rechazaron como candidato a gobernador. Además, el famoso “movimiento naranja” le resultó costoso y su dirigente Eugenio Govea Arcos siempre tiene un contrato leonino a la mano.

Tiene alma de prestamista. Pero “navita” es necio, de alguna forma convenció a Mario Delgado, dirigente nacional de Morena que no tiene problemas para obtener el registro en el consejo estatal electoral y de participación ciudadana (ceepac). Se tiene demasiada fe o ya también compró el voto de los consejeros del ceepac (que seguramente no serán baratos) ya que estarían violando la constitución, con todo lo que ello implica. Al parecer el debate se dará a partir de la interpretación sobre la “militancia” de Nava Palacios en el PAN, los simpatizantes del alcalde se desgañitan aduciendo que jamás se “afilió” al partido blanquiazul, y posiblemente sea verdad que nunca firmó una cédula.

Pero la “militancia” no requiere forzosamente el acto consentido de firmar un documento que lo acredite como solicitante de afiliación. Xavier Nava Palacios firmó una serie de documentos en su reciente participación al proceso para elegir candidato a gobernador por el PAN, a lo que se comprometió fue a respetar los estatutos panistas, defender, promover, aprenderse de memoria y recitar “de corridito” la plataforma política del partido. Eso señoras y señores es “militar” en un partido político y la ley electoral no habla de “afiliación”, sino de “militancia”.

Navita alega que no milita en un partido político al cual tiene impugnado por diversas quejas en contra del candidato Octavio Pedroza Gaitán quien resultó triunfador en la contienda del 11 de enero, en cierta forma, necesariamente acreditó su personalidad jurídica por tener un interés legítimo. ¿Somos o no somos? Xavier se dejó ver en un evento de Mónica Liliana Rangel un día antes de vencerse el plazo para registrarse en Morena, la doctora ya es candidata al gobierno del estado y navita aspira a ser la mancuerna. En el auditorio de la sección 33 del sindicato de la secretaría de salud se desarrolló un encuentro con militantes dóciles del partido, el resto persisten en su beligerancia y oposición a la imposición de la ex secretaria de salud.

Navita en primera fila y bajo la mirada adusta de su padre Luis Nava Calvillo quién se ocultaba entre una raquítica multitud que se esmeraba por armar boruca. Sea pues Xavier Nava Palacios, te precias de lebrastón pero sos lechuguino, en tu infame codicia no reparas en el pudor, terminaras recogiendo la sopa boba con hortera, pitañoso como un mendigo.

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