Los llamaba asesinos. Delincuentes. Hoy les levanta la mano, Leonel
Serrato a los “pollos” Gallardo
Enviado por su ex jefe, Gabino Morales, se suma a las filas del Partido
Verde Ecologista y está a punto de ser el candidato gallardista a la Alcaldía potosina

La política potosina ha llegado a un terrible grado de descomposición. Figuras se van de unos partidos para ingresar a otros. Priistas encabezan proyectos de MORENA. PAN y PRI de la mano en busca del Gobierno del Estado y la Alcaldía capitalina. Y vendrán cosas peores dice La Biblia. Y ya llegaron. Leonel Serrato, acérrimo critico de los llamados “pollos” Gallardo, a quienes llegó a llamar asesinos y delincuentes, cambió de bando. Y no como usted cree amable lector. Deja su partido -el mismo que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República- para ir a levantarle la mano a Ricardo Gallardo Cardona, virtual candidato a la gubernatura por el Partido Verde Ecologista de México. Leyó usted bien. Serrato, orador en los mítines del Doctor Salvador Nava Martínez y enemigo a muerte de los Ricardos, Gallardo Juárez y Gallardo Cardona, se emberrinchó. Lloró al no ser elegido para encabezar la búsqueda del Gobierno Estatal por MORENA y se fue a refugiar al Partido Verde. Sí, aquel gritón que por meses fue a pararse a las afueras de Palacio de Gobierno cuando despachaba ahí, el divo Marcelo de los Santos Fraga, a quien Leonelito, le gritaba culpándolo por haber vendido la plaza a la delincuencia organizada. Arriba de un banquito. Serratito, mostraba sus dotes de orador acusando semana tras semana a Marcelo, de diversos actos de corrupción. Terminó de los Santos Fraga su mandato y Leonel, se fue llevándose su banquito. Luego regresó a la escena política intentando ser candidato a la Alcaldía de San Luis Potosí, de la mano de otro doctor, pero priista: Fernando Toranzo Fernández. Ni siquiera llegó a ser postulado, pero desde aquel entonces coqueteaba con los Gallardo. Y por fin se llegó el día de la traición. Pretextando la imposición de la candidata al Gobierno de MORENA, la priista (si priista).

Mónica Liliana Rangel; Leonel Serrato fue a levantarle la mano al “Pollo” y a ponerse a sus órdenes. Le bajo el cierre, como dijera su otrora patrón Gabino Morales, Delegado de los Programas Federales en San Luis, quien, usando esa expresión con evidente connotación sexual, descalificó una comparación que hicieron hace meses, de su persona y del abogado Juan Ramiro Robledo, pues éste último tiene un amplio currículo y Morales, uno mucho menor. “Bájale el cierre”, dijo Gabinito a quien se atrevió a realizar tal comparación. Así, Gabino lo envió a pedirle perdón y si
era necesario hasta besarle las patas a quien él mismo Leonel llamaba “Pillo-Pollo”. Fue y le bajó el cierre, Serrato a Gallardo. Y quedó registrado genialmente en una caricatura, realizada por Alfredo Narváez Pingo, en el diario Pulso de San Luis.
Se tragó sus palabras Leonel, con el riesgo de envenenarse. Reconoció que no es nada
suavecito en su discurso, lo cual le ha traído problemas. Prometió moderarse ya, bajo
el yugo de Ricardo Gallardo Cardona, quien emocionado lo defendió ante los cuestionamientos de la prensa. Lo llamó un gran hombre y un gran guerrero. Enseguida lo abrazó cariñosamente como se abraza al perro de la casa.


“Los Gallardo son un cartel que ha usurpado un partido democrático. Los gallardo
ya se van, no les tengan miedo. Creen que San Luis es su retrete y su escupidera.

Han llegado a los puestos públicos para enriquecerse en forma ofensiva e insultante. Toda la población lo tiene claro. Les tienen miedo, terror. Porque matan. Extorsionan. Levantan. Atosigan y cercan las libertades”, afirmó Serrato hace unos años durante su arranque de campaña como candidato de MORENA a la Presidencia Municipal potosina. Enfrentó en ese entonces al papá “pollo”. “Don Pollo” Ricardo Gallardo Juárez y a Xavier Nava Palacios, quien finalmente ganó la contienda por el PAN. Con esas duras palabras, Leonel se refería a los Gallardo. Todavía hace unas semanas afirmó que, si se abría la puerta de MORENA a los “pollos”, sería desastroso, por los niveles de corrupción que padre e hijo pollos, mostraron durante sus gobiernos en las Alcaldía de Soledad de Graciano Sánchez y San Luis Potosí. Puntualizó el hoy verdegallardista Serrato que, todo mundo sabe cómo llegaron ambos personajes a enriquecerse descomunalmente a los cargos de elección popular. Leonel es un traidor. Ha quedado demostrado, pero no se manda solo. La decisión de ir a levantarle la mano a Gallardo, no la tomó él de mutuo propio. Se lo ordenó su ex jefe Gabino Morales. No hay que olvidar que Serrato era hasta hace unos meses, el Delegado Metropolitano de Programas Sociales. La duda es, que negoció y desde cuando Gabino con el “pollo”. Ya se sabrá. Mientras, el sueño de Serrato de ser el Alcalde potosino, sigue vigente. Si no llega una figura más importante que él al Partido Verde, seguramente lo confirmarán como el candidato gallardista a ese cargo. De ahí a que se alce con la victoria, falta todavía mucho. Si bien es cierto que el proyecto de los Gallardo, crece y se fortalece al menos en apariencia con personajes de otros partidos políticos, también es cierto que enfrentan un alto rechazo ciudadano, por la fama de rateros. De corruptos. De asesinos, como lo aseguró el propio Leonelito. Desde este espacio un recordatorio a un gran hombre (ese sí) que era amigo de Leonel Serrato y que ya descansa en paz. El licenciado Jesús Juárez Portillo. Secretario del Ayuntamiento en la gestión del Doctor Salvador Nava Martínez en la alcaldía potosina. Subprocurador de Justicia en el Estado. Secretario del Ayuntamiento en Soledad de Graciana Sánchez. Y excelente abogado penalista. Quien estaría regañando a Leonel, por ir a bajarle el cierre al muchacho “pollo”. Juárez Portillo participó también en la administración de Fernando Toranzo en el Gobierno del Estado. Fue el Director Jurídico por tan sólo unos seis meses. Jesús no toleró que alguien pretendiera interferir con su trabajo. Mandó al diablo al entonces Secretario de Gobierno, José Guadalupe Durón Santillán, quien loco de poder, intentó manipularlo. Al mismo Gobernador, envió al demonio el citado “Chuy” Juárez. No le importó quedar desempleado. Asiduo visitante del restaurante La Posada del Virrey. Él si tenía dignidad y un fuerte carácter. Nada que ver con Leonel Serrato, quien, levantando la mano de Ricardo Gallardo Cardona, agravia la memoria del señalado personaje. Y de muchos más que confiaron en él y le creyeron sus mentiras. Sus gritos exigiendo un cese a la corrupción de los Gallardo, hoy queda claro, sólo eran una maldita simulación. Leonel Serrato, ha dejado muy firme que, sólo es un baladrón. Traidor, mentiroso y corrupto, como los políticos a los que tanto criticaba.

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