Idiota, s. Miembro de una vasta y poderosa tribu cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre dominante. La actividad del Idiota no se limita a ningún campo especial de pensamiento o acción, sino que “satura y regula el todo”. Siempre tiene la última palabra; su decisión es inapelable. Establece las modas de la opinión y el gusto, dicta las limitaciones del lenguaje, fija las normas de la conducta. Ambrose Bierce. Diccionario del Diablo.

La sombra ominosa del caos se cierne sobre San Luis Potosí, para algunos, el comienzo de una nueva era, la política en la entidad jamás habría sufrido un colapso semejante, al menos no para las élites que acostumbran tener el control de la situación económica del estado y departir alegremente en tertulias donde arreglan contratos, bisnes y despojos. No es para asustarse, sólo hay un nuevo integrante de la sociedad mercantil.

El gobernador electo tiene demasiado color para ser respetado por una “socialité” acostumbrada a presumir de rancia ralea, con ánimos de pertenencia solo falta que algún avezado genealogista le haga un rastreo al próximo titular del ejecutivo estatal con alcances hasta algún noble andaluz en la primera oleada de colonizadores españoles.

Porque de que aparecerán sendos linajes de negros, mestizos, saltatrás, coyotes y mulatos en las ascendencias gallardistas no hay duda. El problema del nuevo gobernador no es el color verde, si no su origen chamizo y la tez oscura que inevitablemente se podrá ocultar por más que lo desee.

Afortunadamente para el nuevo gobierno los potosinos “auténticos” aman los negocios más allá de sus prejuicios, no tienen problema en hacer genuflexiones ante cualquier arrogante que les dé a ganar centavos, mientras no pierdan pesos, ellos serán sus más fieles esbirros.

En San Luis Potosí hay una vieja tradición de someterse a cualquiera que amenace con romper el orden establecido y sea capaz de hacerlo. El clan de marras ya ha demostrado que son capaces de poner en ciernes las grandes fortunas. Pero no con ánimo justiciero, más bien financiero, tampoco es un Robin Hood.

Hay demasiados negocios en San Luis, se sabe porque han crecido los asentamientos urbanos privados y los cinturones de miseria, los dos se ubican en la periferia de la ciudad, en dos polos opuestos, lejos uno del otro, como si entre más distantes, existiera la posibilidad de que la aberración estética dejase de existir. Aún así, los habitantes de los arrabales deben trasladarse desde más lejos a podar el pasto, lavar los trastes y limpiar la suciedad de las conciencias castas del “potosinense”.

José Ricardo Gallardo Cardona proviene de una familia de carniceros del barrio de Tlaxcala, su padre, el ex alcalde Ricardo Gallardo Juárez debió pasar “las de Caín” para amasar semejante fortuna que se acrecentó exponencialmente en los años recientes. Poco se sabe de la adolescencia del nuevo gobernador, salvo que no fue tan popular en un barrio acostumbrado a respetar al denodado. Si no tenías arrojo y gallardía en ese paraje de callejuelas inmundas, más valía que fueras muy veloz.

Hasta el 2003 el clan Gallardo no aparecía en la lista de los más ricos de San Luis, su empresa, una modesta distribuidora de pollo congelado se sostenía con esfuerzo. Después de un tropiezo en 2006, Gallardo Juárez se hizo con la alcaldía de Soledad de Graciano Sánchez al trienio siguiente y lo demás es historia. En su ascenso meteórico irrumpieron en la vida pública y llenaron de ilusiones a un pueblo despojado de voluntad. Difícilmente podríamos decir que se avizora un futuro glorioso para los olvidados de siempre, por mucha algaraza que se haga ese mazo va sonar bofo.

La agenda política del próximo gobierno se circunscribe a obsequiar dádivas y prometer, siempre prometer. No sólo es lo que está en boga, sino que además es lo único que se puede hacer ante el deterioro económico de la hacienda, el próximo gobernador recibirá una empresa con números rojos y una carga burocrática descomunal.

La cuarta transformación habla de redención y la gallardía es ahora, la más fiel de sus parroquias, el evangelio del profeta será respetado y adorado como en ninguna parte de México. Denle unos meses y el “pollo” Gallardo se convertirá en la mascota preferida del presidente Andrés Manuel López Obrador, tiene las características necesarias y es hábil en el arte de la hipérbole.

Gallardo no representa para AMLO el menor reto intelectual pero vamos, el presidente quisiera que todos los mexicanos tuvieran las limitaciones de erudición y morales del personaje en cuestión. Tendría menos problemas para que la mayoría entendiera el dilema y la filosofía de la “cuatroté”. Lo que el país necesita son pastores que lleven el mensaje a los rincones más recónditos del país, fieles creyentes del dogma y fanáticos de la doctrina obradorista.

Está claro que el acuerdo político entre el régimen y el partido verde que derivó en el ascenso al poder de Ricardo Gallardo Cardona no tiene forma de revertirse, ni siquiera por la vía judicial. Para mayor certeza, el titular de la unidad de inteligencia financiera anunció que Octavio Pedroza Gaitán recibió recursos económicos del gobierno de Tamaulipas, concretamente del casi prófugo de la cuarta transformación Francisco Javier García Cabeza de Vaca. El titular de la UIF no precisó montos ni dio mayor detalle, sólo fue un calambre para desestimar la impugnación presentada esta semana por el candidato de la coalición Si Por San Luis.

Es evidente que los gastos de campaña de Octavio Pedroza ni siquiera se acercan al diez por ciento del dispendio que realizó el pollo Gallardo, pero la intromisión en la acción política del funcionario federal suena a advertencia. Es curioso que a Santiago Nieto se le escape indagar el origen y la ruta de la montaña de dinero que costó la campaña del Verde – PT en San Luis Potosí. Difícilmente la impugnación presentada por el candidato Pedroza prosperará, (y él lo sabe) pero es algo necesario para rescatar los arreos que le permitirán la sobrevivencia política.

El pollo está blindado, sus preocupaciones estarán circunscritas a la administración de una inmensa deuda y consolidar un gobierno que algunos anuncian será plural, la única forma de mantener a la opinión pública en estado de modorra crónica es con distractores, el capítulo primero del manual dice que deberá ser incluyente, reservando claro las posiciones más sensibles. Lo demás será el jolgorio, el circo pan y vino.

@gandhiantipatro

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