VILLA DE REYES. – Mientras el alcalde de Villa de Reyes, Ismael Hernández, anuncia con entusiasmo la interconexión del pozo de Cahuile y promete mejorar el abasto de agua para miles de familias, en las calles del municipio persiste una preocupación que no se resuelve con tubería nueva ni con descuentos temporales: la seguridad pública. El edil informó que se instalarán más de dos mil metros lineales de tubería y que se mantendrán en operación los tres pozos que abastecen la cabecera, así como el sistema de la ETA en San Cristóbal, además de condonar el pago del servicio a quienes estén al corriente una vez que el nuevo pozo entre en funciones. También reconoció que actos vandálicos dañaron infraestructura eléctrica, generando gastos imprevistos que afectaron otros apoyos y obras. Sin embargo, resulta inevitable cuestionar por qué esos actos vandálicos ocurrieron en primer lugar y qué tan sólida es la estrategia de seguridad para evitar que se repitan. Instalar cámaras en los pozos es una reacción tardía ante un problema que evidencia fallas en la vigilancia y en la prevención del delito. Garantizar agua es una obligación básica, no un favor político. Pero igual de urgente es garantizar tranquilidad en colonias y comunidades donde los ciudadanos exigen patrullajes efectivos y resultados claros. En Villa de Reyes, el discurso hidráulico avanza; la seguridad, en cambio, sigue siendo una asignatura pendiente.















