Los preceptos de Morena de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo no se están aplicando en Santa María del Río.
La administración municipal encabezada por la alcaldesa Isis Aydé Díaz Hernández enfrenta crecientes cuestionamientos por la falta de claridad en el manejo de los recursos públicos, luego de que el Instituto de Fiscalización reportara observaciones superiores a 51.5 millones de pesos en recientes revisiones.
La cifra, significativa para un municipio con presupuesto limitado, ha encendido alertas entre ciudadanos y actores políticos que exigen explicaciones puntuales sobre el destino de esos recursos. Hasta el momento, no se ha difundido un informe detallado que aclare de manera técnica y documentada cómo fueron ejercidos los montos señalados.
A ello se suma la opacidad en el portal institucional de transparencia, donde los egresos aparecen concentrados en rubros generales, sin desglose específico de conceptos, proveedores o beneficiarios. Especialistas en rendición de cuentas advierten que publicar cifras globales sin detalle limita el escrutinio público y dificulta la evaluación ciudadana sobre el uso del presupuesto.
La falta de información accesible y comprensible contrasta con el discurso de gobierno abierto que acompañó su llegada al cargo. En un contexto de exigencia social por mayor vigilancia del gasto, la ausencia de datos claros alimenta la percepción de desorden administrativo.
Más allá del debate político, el punto central es la obligación legal y ética de transparentar cada peso ejercido. Sin informes completos y verificables, la confianza pública se erosiona y el gobierno municipal queda bajo una sombra que solo podrá disiparse con documentación precisa, auditorías claras y rendición de cuentas efectiva















