ZARAGOZA. – En el Ayuntamiento de Zaragoza volvió a encenderse la polémica tras el sorpresivo relevo en la Tesorería Municipal.
La alcaldesa decidió remover a la anterior titular, quien dejó el cargo en medio de constantes señalamientos por deficiencias administrativas, para colocar en su lugar a Fátima Araceli García Serna, exdirectora de Recursos Humanos, cuyo nombramiento ha generado fuertes cuestionamientos entre trabajadores y habitantes del municipio.
Y es que, según la normatividad aplicable, el puesto de tesorero requiere experiencia. Sin embargo, la designación de García Serna ha sido interpretada por sectores críticos como otro movimiento improvisado dentro de una administración caracterizada por rotaciones,ajustes internos y decisiones que poco ayudan para una mejora administrativa.
Entre aplausos, fotos, videos y una presencia constante en redes sociales, la alcaldesa continúa proyectando una imagen festiva y optimista, a pesar de que al interior del Ayuntamiento prevalece el desorden administrativo y la incertidumbre laboral.
De hecho, fue justamente esa contradicción -la distancia entre el discurso alegre y los resultados reales- lo que motivó a diversos ciudadanos a expresar su inconformidad.
El nombramiento de la nueva tesorera, lejos de ofrecer estabilidad, ha creado nuevas dudas. Mientras estas preguntas siguen sin respuesta oficial, en Zaragoza la conversación continúa, cada vez más crítica e insistente: la administración municipal necesita orden, profesionalismo y claridad… no más improvisaciones.














