Autonomía es autogobierno, no extraterritorialidad; es fomentar el desarrollo del pensamiento y la diversidad ideológica, es creer y practicar la inclusión sin discriminación económica ni racial o de género; dar oportunidades a todos sin menoscabo de la clase social de procedencia, es igualar a los desiguales sin ninguna cortapisa por la oportunidad de educarse en la libertad.
La UASLP importa porque es resonancia de lo que pasa en la comunidad y su autogobierno es esencial para mantener la autonomía en el marco de los principios de libertad de cátedra, pertinencia social, desarrollo del pensamiento y de la creación de conocimiento en investigación de calidad. Por ello es relevante la disposición de recursos que en este gobierno se escatiman a las entidades autónomas, lo se agrava por la falta de oportunidades para la generación de recursos propios por las entidades académicas.
En los últimos tiempos de la gestión universitaria se observa un desvanecimiento de la cohesión en las actuaciones de quienes toman las decisiones en la Institución, por un lado las acciones de reacondicionamiento administrativo y aplicación irregular de medidas de austeridad que dejan en la indefensión a quienes se ver perjudicados en sus salarios y prestaciones, por otro lado las decisiones unilaterales para recortar la aplicación de los recursos del fondo de pensiones y el retraso en los pagos de liquidaciones que van desde seis meses hasta a un año.
Los mecanismos de participación se agrupan en las representaciones sindicales, las representaciones estudiantiles y el Consejo Directivo Universitario, la comunidad de investigadores y el personal de confianza que no tiene un espacio de participación para aportar a la conducción de la Universidad; se encuentra ausente un foro donde puedan presentar sus demandas y necesidades, por ello se son presa fácil de decisiones que afectan su papel en la Universidad al no considerar el papel que pueden desempeñar en la legitimación de las decisiones, frecuentemente tomadas sin su concurso.
Se avecina la propuesta de presupuesto para el 2023, el cual a través de la Comisión de Hacienda de la UASLP se presentara el proyecto, esperamos ver que se reconsideren las asignaciones y se transparente la toma de decisiones a través de la consulta por parte de los representantes ante el Consejo Directivo, de modo que no se continúe con la consabida decisión unilateral de la División de Finanzas y el Rector, considerando el aproximadamente catorce por ciento de ingresos propios y el posible incremento del presupuesto Estatal así como la partida federal que está siendo igual durante los ultimo veinte años, únicamente con el ajuste inflacionario que no se refleja en las remuneraciones de los Universitarios.
Se antoja difícil que se cambie la política educativa del gobierno federal cuando su principal problema es identificar como neoliberales las acciones de los centros de investigación y educación superior, es decir, una política cargada de ideología trasnochada en su diagnóstico más enfocado a agradar a sus superiores que en las necesidades de la Universidad Pública.
Este es uno de los grandes retos a las decisiones financieras y administrativas que deben considerar quienes en la Universidad elaboraran y aprobarán el proyecto de presupuesto y quienes deberían defender una posición basada en las necesidades y no en las forma de agradar a la política educativa de la subsecretaria de Educación Superior


