Alma Mater

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La autonomía de la institución y su estructura como Universidad Autónoma de San Luis Potosí, concedida por el H. XXVII Congreso Constitucional del Estado el 10 de enero de 1923, siendo Gobernador Rafael Nieto Compeán, fue resultado de la reflexión y de los tiempos post revolucionarios, pues había quienes querían desaparecer e incluso utilizar a la Universidad como bastión de sus luchas por el poder político en la Entidad, siendo utilizada recientemente como fuente de recursos para campañas políticas de ex rectores y precandidatos a gubernaturas en aras de posicionar a directivos de la Universidad a futuras campañas políticas en el Estado.

[…] que este establecimiento educacional [Instituto Científico y Literario] constituya una entidad moral independiente y alejada de los vaivenes de la política. Confío en que la nueva entidad moral seguirá haciendo honor a sus antecedentes meritorios y prestigiosos, y que en el campo cultural de la República sea como las rocas centinelas que, en lo más alto de las montañas y mientras las sombras cubren aún los valles, reciben las primeras el beso fecundante del nuevo sol.

Nada más cierto de lo que hoy percibimos en los aconteceres cotidianos de oficinas y pasillos de la Universidad que un ex rector visite al responsable de presupuestos y finanzas; que una ex secretaria de finanzas que no pueda explicar el uso del fondo de pensiones y del presupuesto para apoyar la campaña por la presidencia municipal de Mario García, y que el actual responsable de las finanzas apoyando a su correligionario de partido, Pedroza Gaytán, con la venia del oftalmólogo aspirante a algún puesto político al finalizar su rectorado, aconsejado siempre por Grigory Buchitin, siempre vigilando el Kremlin Universitario y otorgando posiciones a quien le place.

Pero no siempre ha sido así; cuando el rector Manuel Nava se sublevó a Gonzalo N. Santos, y su hermano Salvador Nava, a la dictadura priísta, siempre mantuvieron a la Universidad incólume a las iniciativas intervencionistas del gobierno priísta. Mientras, los movimientos estudiantiles mostraron la fuerza de la unidad de los estudiantes al terminar con un rectorado proveniente, como siempre sucedía, del Centro Empresarial de San Luis Potosí.

En los años setenta, la lucha campesina estuvo apoyada por los universitarios y, como nunca, fueron apoyados por el movimiento estudiantil de José Luis Sandoval del Grupo Olivo, llegando a parar casi totalmente a la Universidad por unos meses, sin más resultado que la intervención de la Junta Suprema de Gobierno que logró poner paz. Los estudiantes entonces mostraron madurez y un gran espíritu universitario, aun a costa del acoso de las oligarquías derechistas potosinas, que hoy se mantienen calladas y se vuelven cómplices del acoso a la democracia del país por la supuesta izquierda Morenista.

En esa época surge la asociación del personal académico favorecida por la autoridad, ya que existía un movimiento serio de los docentes para crear un sindicado auténtico que defendiera sus intereses. Actualmente, las universidades son acosadas desde fuera por los gobiernos, y aun así el rector Zermeño da su beneplácito al responsable de la educación superior a nivel federal, quien abiertamente declara su postura por un país autocrático y comunista. Así mismo y ante las prácticas excluyentes que practican las autoridades de la universidad y de muchas facultades, hoy es menester que se considere la situación actual para lograr un cambio en la postura del estudiantado y de los administrativos y docentes en defensa de la autonomía y de sus auténticas demandas.

La tentación de manipular al sector estudiantil por parte de los cercanos a los rectores no es nueva; en esa década también se llegó a repetir la elección de la federación estudiantil ya que los estudiantes lucharon por dignificar su representación, pues dos años antes se realizaron elecciones y mediante el fraude se impuso a la planilla que favorecía los intereses de la Rectoría. Los tiempos del porrismo estaban en su apogeo.

Derivado de lo anterior, el peor cisma que ha acontecido en la Universidad fue el asesinato de Jorge Mena (QEPD), el 9 de mayo de 1986, que derivó un movimiento que terminó en la destitución del rector José de Jesús Rodríguez, último representante del Centro Patronal en dirigir los destinos de la UASLP; lo sustituyó Alfonso Lastras quien, ya retirado, reconstruyó el tejido universitario para sentar las bases del desarrollo posterior de la Universidad; fue distinguido priísta, diputado y funcionario en el Gobierno Estatal.

Ante la historia y los hechos ya acontecidos, en las entrañas de la Universidad va tomando forma un movimiento que se originó hace un par de años, y que fue hasta hace poco apenas un rumor, en relación con la creación de un sindicato de funcionarios y personal de confianza. La necesidad de crear este sindicato surge a partir de que la autoridad señaló como delincuentes a mujeres y hombres que hoy en día critican, argumentan y exigen cuentas claras y transparencia en el ejercicio de los recursos para la estabilidad de la Institución, situación que irrita a quienes manejan las riendas de la UASLP.
Pues este rumor se va convirtiendo cada día en una realidad, puesto que en distintos niveles se están organizando diferentes grupos para ser una resistencia que hoy día reclame el verdadero significado del ser Institucional, y que rompa con lo enseñado y enfatizado por los hoy actores que están demostrando que no sirven o sirvieron a la Institución, sino más bien a sus intereses grupales, partidistas y personales, poniéndolos por encima de los de los trabajadores universitarios.

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