El lunes en la sesión del Consejo Estatal Electoral, comandados por, Marco Iván Vargas Cuéllar (cual vulgar jefe de sicarios), los consejeros exhibieron la humillante pobreza jurídica, legal y moral que poseen desnudando así la construcción de un perverso y peligroso futuro para una institución cuyo origen es grande y noble porque forma parte de la gran victoria ciudadana en la lucha por la democracia en México.
En plena sesión pública, Marco Iván y tres de sus consejeros aliados hicieron una ejecución pública, con lujo de violencia (como dicen los reporteros policiacos) de cuatro directores de área, sin previa evaluación, sin justificación legal, mucho menos moral o política y, por si fuera poco, también tuvieron la torpe ocurrencia de solicitar una ampliación presupuestal de casi seis millones de pesos para liquidarlos.
Representantes de partidos políticos se opusieron, pero las cartas de esos cuatro funcionarios: Daniel Galván Ríos, quien se desempeñaba como director de Administración y Finanzas; Lizbeth Lara Tovar, directora Ejecutiva de Asuntos Jurídicos; Miguel Santillán Campos, como director de Organización Electoral y Silvia del Carmen Martínez, como secretaria Ejecutiva, estaban marcadas.
Muchas versiones corrieron esa tarde de sangre y fuego para la estructura real, la estructura fuerte del CEEPAC que, a pesar de los consejeros, durante más de 20 años, sacaron adelante el trabajo de la organización electoral.
Son millennials los consejeros, están amargados, no saben lo que hacen, son ambiciosos y avariciosos, decían en los chats de los partidos políticos con una voz de alarma en sus dirigencias.
Lo cierto es que sí, son todo eso y más, pero hay una mente perversa moviendo la cuna de los inocentes consejeros millennials. Se trata, nada más y nada menos que de Marco Iván Vargas Cuéllar, de formación tenebrosa y sí, muy ambicioso y avaricioso.
Cuando llegó al CEEPAC, en 2017, se dijo que era imposición del todavía muy poderoso Cándido Ochoa Rojas. Su desaseado manejo político siempre ha sido evidente pero esta vez utilizó a sus compañeros, Graciela Díaz consejera que alguna vez fue su asistente y es su incondicional, Zelandia Bórquez Estrada que representa una gran decepción para quienes alguna vez la consideraron inteligente y honesta. Juntos conforman lo que desde hace tiempo se le conoce como “el cártel de los huastecos en el CEEPAC”.
Al cártel que ya desmembró el CEEPAC y que va por todo el dinero y las posiciones del organismo se suman como una especie de “halcones silenciosos” Paloma Blanco López presidenta del organismo, de origen navista, miembro del grupo del exalcalde, Xavier Nava y la encargada de notificar las sentencias.
Adán Nieto Flores es otro consejero que solo consume la violencia política, laboral y humanitaria y ve lo que viene, pero espera que la Marco Iván y Paloma le escurran poquito de las mieles que quieren saborear.
Gerardo Lomelí y Juan Manuel Ramírez Delgado conocen la trayectoria de los directivos que fueron humillados y ejecutados ante sus ojos indolentes, pero prefirieron ignorar la escena sangrienta mientras se tragaban la sonrisa poderosa de su compañero.
No les importó la trayectoria sin mancha de quienes han hecho el trabajo real en la institución que les dio cobijo, éxito y dinero. A ellos las influencias les hicieron llegar alto, pero sin el valor para defender con dignidad a un grupo multidisciplinario que a lo largo de los años dio honorabilidad al CEEPAC.
El pataleo de los partidos Verde y Conciencia Popular no cambió el destino de los trabajadores destituidos porque sórdido como es, Marco Iván ya repartió promesas y dinero, ya estableció como se van a repartir el botín político y cómo van a operar en las elecciones del 2024.
La ambición de Marco Iván no tiene límites, pero la presidenta Paloma Blanco entró al lodazal manchando así su origen por unas cuantas monedas y uno que otro cargo.
La crisis que vive el CEEPAC comienza a anunciar lo que viene y que es el manejo faccioso de una institución que hasta ahora había sido ejemplo de honestidad, honorabilidad y buena política, se sortearon crisis como la del 2009 cuando en una elección polémica ganó la gubernatura el más corrupto de todos los gobernadores, Fernando Toranzo y la competida elección del 2015 que incluyó movilizaciones por parte de la hoy diputada Sonia Mendoza y, más aún, con mucha clase, la maestra, Laura Elena Fonseca con mano firme y la ley como respaldo, sacó adelante la elección del 2021 en la que resultó electo Ricardo Gallardo.
Tiempos violentos soplan en el CEEPAC. Al tiempo.


