VILLA DE REYES, S. L. P. – Se confirmó la noticia que dimos hace algunas semanas; Mauricio Ramírez Konishi, diputado local por el Tercer Distrito, al cual pertenece Villa de Reyes, abandona a su partido, el Revolucionario Institucional, que lo llevó al Congreso del Estado y que, en la reelección lo confirmó en el mismo lugar, por el mismo distrito, ahora lo deja, brinca al Partido Movimiento Ciudadano, para ser “una verdadera oposición”.
Ya se había comentado que el diputado local, Ramírez Konishi había llegado a un sustancioso acuerdo con la plana mayor, a nivel nacional del instituto político Movimiento Ciudadano, ya no siquiera era un secreto a voces, ya era solo cuestión de esperar a que por fin decidiera darlo a conocer de manera pública, como finalmente sucedió.
Trascendió que la semana pasada, Ramírez Konishi compartió una cena con el presidente del tricolor, Elías Pesina Rodríguez y con la secretaria Yolanda Cepeda, para exponerles su salida del PRI.
Según analistas políticos, Mauricio Ramírez, de extracción cetemista, no ha tenido, como legislador local una buena participación, ganó la reelección gracias al capital político de la CTM que mantiene desde hace décadas su papá, Emilio de Jesús Ramírez.
Su discurso es casi siempre en la crítica negativa a las acciones del actual gobierno federal y en su carta de despedida del PRI, no se desprende del encono hacia el Presidente Andrés Manuel López Obrador, señala; A tres años del inicio del actual gobierno federal, hemos constatado escasos logros y muchos retrocesos, con una peligrosa retórica de confrontación que va generando polarización entre la sociedad. Este gobierno está quedando a deber en su lucha contra la inseguridad, en materia económica, educación, salud, energías limpias, y en tener un verdadero Estado de Derecho.
Pero también tuvo para el gobierno estatal; En el caso de nuestro Estado, a dos meses de este inicio del nuevo gobierno, se percibe que el objetivo primordial, no es transformar profundamente las estructuras, ni relaciones sociales, económicas y políticas, sino preservar el poder y la hegemonía política a través de la popularidad.















