La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que el expresidente Donald Trump excedió sus facultades al imponer una serie de aranceles que impactaron el comercio internacional. Con una votación de seis contra tres, el máximo tribunal —de mayoría conservadora— determinó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional no otorga al presidente la capacidad de establecer aranceles de manera unilateral.
La sentencia bloquea una de las herramientas clave que Trump había utilizado para impulsar su agenda económica y diplomática. Durante su administración, los aranceles se convirtieron en un instrumento recurrente para presionar a otros países y renegociar acuerdos comerciales.
Alcance del fallo
La decisión marca un precedente importante en la relación entre el poder ejecutivo y el legislativo en materia de política comercial. Analistas señalan que el fallo refuerza los límites constitucionales al uso de medidas económicas extraordinarias y podría restringir futuros intentos presidenciales de aplicar aranceles sin aprobación del Congreso.
El dictamen también tiene repercusiones en el ámbito global, ya que los aranceles impuestos por Trump habían alterado cadenas de suministro y generado tensiones con socios comerciales estratégicos.
La anulación de buena parte de esa política abre la puerta a una revisión de las medidas y a un posible reacomodo en las relaciones comerciales de Estados Unidos.
Donald Trump y los aranceles: entre la economía y la política
Durante su actual administración, Donald Trump ha convertido los aranceles en una herramienta central de su política económica y también en un instrumento político. El presidente estadounidense reactivó su agenda proteccionista, imponiendo nuevas tarifas a productos de países como Brasil, India y la Unión Europea, mientras otorgaba prórrogas estratégicas a México para negociar acuerdos.
La política arancelaria de Trump ha sido descrita como una guerra comercial. El presidente ha defendido que los impuestos a las importaciones son necesarios para proteger la industria nacional y reducir el déficit comercial. Sin embargo, críticos señalan que también se han utilizado como herramienta política para reforzar su discurso nacionalista y presionar a gobiernos extranjeros.
A diferencia de otros mandatarios, que han visto los aranceles como instrumentos temporales, Trump ha planteado que podrían convertirse en un mecanismo de recaudación fiscal capaz de sustituir al impuesto sobre la renta. Esta visión ha generado debate entre economistas, quienes advierten que la medida podría tener efectos negativos en el consumo interno y en las relaciones comerciales internacionales.
El caso de México es un ejemplo claro. La prórroga de 90 días otorgada en 2025 permitió al gobierno mexicano negociar condiciones más favorables, pero también evidenció cómo Trump utiliza los aranceles como palanca política. Mientras tanto, países como Brasil e India enfrentaron directamente los nuevos impuestos, lo que tensó sus relaciones con Washington.
La guerra comercial también tuvo un impacto global. En Europa, los aranceles a productos específicos como el cobre generaron preocupación en sectores industriales. En Asia, China se convirtió en el principal objetivo de la estrategia proteccionista, con revisiones constantes a acuerdos comerciales y nuevas tarifas que buscaban limitar su influencia económica.















