TIERRA NUEVA. – Las señales apuntan a una urgencia financiera por parte de las autoridades municipales. Luego de no haber logrado obtener los recursos que pretendían recaudar de propietarios de predios adquiridos en la administración anterior —bajo el argumento del supuesto costo del drenaje—, ahora se optó por una estrategia conocida: descuentos extraordinarios en el pago del impuesto predial y del servicio de agua.
El anuncio es claro y, a la vez, polémico: “¿Atrasos de tres años o más? Aprovecha los descuentos en Predial y Agua. Sin multas, sin recargos, sin actualizaciones”.
El programa inició el miércoles 17 y concluye este martes, con pagos únicamente en la Tesorería Municipal. La pregunta inevitable es si esta medida busca realmente ordenar las finanzas públicas o simplemente obtener “dinero fresco” de manera urgente.
Si bien es cierto que existe un rezago considerable en el pago del predial —un problema histórico en el municipio—, también lo es que este tipo de programas termina enviando un mensaje contradictorio: quienes han cumplido puntualmente con sus obligaciones fiscales no reciben beneficio alguno, mientras que la morosidad parece ser premiada con condonaciones y facilidades de último momento.
Además, esta estrategia no es nueva. Durante la administración de Margarito Chaverría se aplicó un esquema similar, incluso hasta la última semana de gobierno, evidenciando una práctica recurrente para cerrar periodos administrativos con liquidez inmediata, sin que ello se traduzca necesariamente en una mejora estructural de las finanzas municipales.
Más allá del discurso oficial, el fondo del asunto sigue sin atenderse: la falta de una política fiscal clara, equitativa y sostenida.
Mientras no exista una planeación responsable y transparente, los descuentos de emergencia seguirán siendo un paliativo temporal que deja más dudas que certezas entre la ciudadanía.














