Durante los últimos años, a causa de la pandemia por COVID-19, se ha disparado en millones de personas un sentimiento de tristeza permanente o una pérdida de interés por las actividades diarias o peor aún, la presencia de pensamientos recurrentes de muerte, algo que jamás se debe de normalizar o naturalizar.
Esta semana, el 13 de enero, se conmemora el Día de la Lucha Contra la Depresión, un trastorno de salud mental común que afecta a más de 264 millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por una tristeza persistente y una falta de interés o placer en actividades que previamente eran gratificantes y placenteras, según un informe de la Organización Mundial de la Salud.
Además, ese mismo informe señala que la depresión puede alterar el sueño, ya sea insomnio o hipersomnia, la pérdida del apetito, y es frecuente que concurra con cansancio y falta de concentración. En caso de presentar alguno de estos cambios en tu conducta, se recomienda acudir con un especialista.
La depresión siempre debe de ser diagnosticada por un profesional de la salud mental ya que es quien se encuentra capacitado para realizar una evaluación de los síntomas que se presentan en la persona.
A final de cuentas, la depresión siempre ha sido y será complicada, en los casos más graves hace creer que nada importa, a tal punto de que la vida deja de tener sentido. No existen palabras para describir los altibajos que se viven diariamente. Sin embargo, en una mala época, se sabe que tarde o temprano estaremos mejor, se sabe que pronto veremos el sol brillar otra vez.


