Por: Gabriela Siller Pagaza
¿Está Estados Unidos en recesión? Abro hilo De acuerdo a la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER), la recesión es una disminución significativa en la actividad económica, que se extiende por toda la economía y que dura más de unos pocos meses.
Esta definición tiene tres criterios: 1) profundidad, 2) difusión y 3) duración. La recesión implica, caídas en el ingreso de las personas, el empleo, la producción industrial, las ventas minoristas y mayoristas. En el segundo trimestre del 2022, el PIB de Estados Unidos se contrajo 0.9% trimestral anualizado.
Con esto se suman dos trimestres consecutivos con caídas, algo comúnmente conocido como recesión técnica. Aunque dos trimestres consecutivos no son la definición oficial de recesión, incrementan su probabilidad de ocurrencia.
De hecho, de 1947 a la fecha en EEUU han ocurrido 12 recesiones, de las cuales solo en 2 ocasiones el PIB no ha caído durante dos trimestres consecutivos. Por otro lado, solo en 1 ocasión el PIB se contrajo durante dos trimestres al hilo y no se consideró recesión. Esto ocurrió en el segundo y tercer trimestre de 1947. Esto implica que sería poco común que este periodo no fuera considerado como recesión.
De 1947 a la fecha, la recesión más extensa ha sido de diciembre 2007 a junio 2009. Por el contrario, la recesión más breve fue la de 2020, con solo 2 meses, pero con una contracción del PIB de 8.9%, siendo la mayor desde que inicia la serie en 1947. Los rumores de recesión en EEUU iniciaron tras publicarse el PIB del primer trimestre del año, al mostrar de manera sorpresiva una contracción trimestral 0.4%, principalmente por un déficit en cuenta corriente, ante el fortalecimiento del dólar. En el segundo trimestre, la contracción del PIB se da a la par de deterioro en otros indicadores económicos.
Entre los indicadores que menciona el NBER en su definición de recesión, todos muestran caídas moderadas, a excepción de la creación del empleo, que se ha desacelerado (Cuadro 1), pero históricamente ha habido recesiones que inician con creación de empleo. De hecho, el mercado laboral empieza a mostrar signos de agotamiento y aunque ha bajado la subocupación y se siguen creando empleos por mes, es a un menor ritmo.
Además, las vacantes laborales ya empezaron a caer y las solicitudes iniciales de apoyo por desempleo han aumentado. Analizando distintos periodos destaca que algunas recesiones han iniciado con creación de empleo, pero una vez iniciado el ciclo recesivo muestran caídas en el empleo. En el neto (empleos creados menos los destruidos) en todas las recesiones se pierden empleos. En la recesión de diciembre de 1969 a noviembre de 1970, en diciembre 1969, febrero, marzo, julio y septiembre de 1970 se crearon empleos. En esa recesión hubo una pérdida neta de 677 mil empleos.
En la recesión de noviembre de 1973 a marzo 1975, los primeros nueve meses se siguieron creando empleos, pero al contemplar todo el periodo recesivo la destrucción neta de 959 mil puestos laborales. En la recesión de enero a julio de 1980 se siguieron creando empleos de enero a marzo, mientras que de abril a julio se perdieron empleos, con una pérdida neta en la recesión de 832 mil empleos.
Ante esto, se estima que EEUU no está aún en recesión, pero se aproxima a ella pues la alta inflación y las alzas en tasa de interés seguirán mermando el poder adquisitivo de la población, mientras que las empresas enfrentan alzas en costos laborales, logísticos y financieros. Es muy probable, que la administración de Biden siga diciendo que EEUU no caerá en recesión, pues en noviembre se llevan a cabo elecciones intermedias. De hecho, existe el riesgo que quieran dar estímulos fiscales, con tal de subir el ánimo.
Esto iría en contra del esfuerzo de la Reserva Federal para combatir la alta inflación. A la fecha, los indicadores económicos no cumplen con los criterios de recesión en cuanto a duración y profundidad, a la vez que el de difusión es también cuestionable. Sin embargo, si la economía de Estados Unidos sigue con la misma tendencia, la recesión iniciaría en septiembre u octubre y podría alargarse hasta abril o mayo del 2023, debido a la política monetaria restrictiva y a la imposibilidad de aplicar política fiscal contracíclica.


