El idiota del pueblo
El peor pendejo, es el que lo niega, porque además de serlo, lo ignora.
Hermenegildo L. Torres
Conforme se acerca la hora de las definiciones aumenta la tensión y los tratos se cierran o se acaban las amistades. El partido en el poder es el más rezagado. El PRI se desconectó de la sociedad y de sus mismas bases. Su estructura política se encuentra intacta, pero la moral de sus huestes está por los suelos.
La falta de liderazgo en el PRI es evidente, y en el gobierno, Juan Manuel Carreras blandengue y servil, se esmera por quedar bien con todos. Desde el inicio de su gobierno, utiliza la nómina del gobierno para hacer ofrendas de paz, comenzando por Sonia Mendoza Díaz quien aceptó el trato indigno de colocar a varios de sus colaboradores en posiciones de nivel medio en algunas secretarías. En teoría, esos gestos de cortesía (que no de generosidad) le han ganado la simpatía (que no el agradecimiento) de algunos políticos ambiciosos que esperan contar con la colaboración de un gobernador dispuesto a rendir la plaza sin dar pelea.
El signo de este sexenio es la simulación, el gobernador desde el primer día dejó entrever que no habría sobresaltos, el ánimo conciliador del personaje a ratos resulta hasta ofensivo y la pachorra de sus colaboradores vuelven imposible cualquier tema relevante. Las dispensas sobran, Juan Manuel Carreras comanda un ejército de incompetentes que lo único que saben hacer, es dar excusas y alargar los plazos. Orcos sin voluntad que tragan y beben, pero no piensan.
Al gobernador no le gustan las esquinas filosas o las texturas rugosas, le encanta caminar descalzo sobre la alfombra, por eso al igual que su antecesor, detesta exponerse al público, viven en una burbuja tan frágil que constantemente se ve amenazada por la realidad. Hay varios temas que a Carreras le dan prurito, la inseguridad que se vive en las calles, la corrupción de su gobierno, la transición del poder y el PRI.
En su propio partido nunca ha sido el personaje más popular, ni siquiera alguien confiable, pocos lo recuerdan como priísta. Incluso, de vez en cuando vuelve a circular la fotografía de Juan Manuel trepado en el templete de Felipe Calderón, con su sonrisa forzada y la camisa alusiva al candidato blanquiazul en la plaza del Carmen de la ciudad capital. Algún día los priístas se preguntarán: ¿cómo pudimos ser tan estúpidos?
El estilo Carreras de hacer política se ha puesto de moda, ahora todos quieren andar agazapados, transando en la oscuridad, evadiendo miradas furtivas, caminando en cuclillas. Por eso la combinación más idiota de alianzas y candidatos ya no se considera improbable. No importan las ideologías o las filias ni las fobias, en San Luis Potosí ya todos le perdieron el asco a todo.
Mientras tanto, en el frente de batalla y con los tiempos encima al general Elias Pesina se le vino la noche. Con la misma atingencia que dirigió la oficialía mayor en su paso por el gobierno, se prepara para enfrentar la elección del 2021. A su favor tiene que nadie espera mucho de él, ni su propio jefe. Rodeado de parásitos y una burocracia partidista indolente y anquilosada.
El PRI, es un lugar deprimente, en sus pasillos se pueden escuchar los ecos de los corifeos y las alabanzas de otros tiempos. El exultante bullicio de las comisiones de cada municipio que arribaban esperanzados de volver a su pueblo con la nominación, se acabaron. En el PRI ahora le tienen que rogar a la gente para que preste sus papeles a fin de integrar una fórmula o planilla.
La euforia del reciente triunfo electoral en las elecciones locales de Coahuila pasó muy pronto, se armó boruca una semana pero se diluyó rápidamente. Los triunfos al estilo Moreira cuestan dinero y don de mando, en el PRI de San Luis Potosí solo hay mezquindad y ausencia de liderazgo. Elías Pesina, necesitaba urgentemente un incauto para presentar como oferta política frente al próximo proceso electoral, y lo encontró en la figura del ex candidato a senador Luis Mahbub. Ya lo traen como a gallina sin cabeza.
Dicen que quien encuentra un pendejo, encuentra un tesoro. Elias parece haber resuelto el dilema de quién encabezará el proyecto 2021, así que los votos necesarios para asegurar su diputación plurinominal están seguros. Luis Mahbub es dueño de un medio de comunicación, el canal siete de televisión abierta. Pero su mayor éxito como empresario radica en su habilidad para obtener contratos millonarios de obra pública. En esos negocios no hay pierde.
Su aventura en la pasada contienda por el Senado de la república casi se logra, quedó a veinte mil votos de arrebatar a Primo Dothé Mata la de primera minoría. Perdió pero le quedó el gusanillo, y es que el dinero no necesariamente significa respeto, el poder es otra cosa.
Por eso desde la época romana en que Craso estaba dispuesto a pagar de su peculio un par de legiones a fin de obtener el reconocimiento público que daban las campañas militares, se estila que los hombres ricos traten de comprar el poder. Craso error.
Luis Mahbub anda tan emocionado que hasta sueña con una alianza del PRI con los mini partidos locales, es tan ingenuo que está en tratos para comprar carísimo ese cascarón podrido llamado PRD, un membrete sin gente y con deudas. ¡Habráse visto semejante pelmazo!
Si Luis Mahbub se deja convencer por el discurso lisiado del enjuto Elias perderá en una mano todo lo que ha ganado en este sexenio. Así son las cosas en el casino de la vida para los aficionados.
@gandhiantipatro


