ZARAGOZA. – La administración municipal encabezada por la alcaldesa Amada Zavala atraviesa uno de sus momentos más cuestionados, luego de que las observaciones a su cuenta pública la colocaran entre los gobiernos locales con mayores señalamientos por presuntas irregularidades, acumulando un monto que asciende a ocho millones 500 mil pesos.
Para un municipio con recursos limitados, la cifra no es menor y evidencia una gestión que, hasta ahora, no ha sabido justificar en qué ni cómo se ha ejercido el dinero público.
Lo más alarmante no es únicamente el monto observado, sino la percepción generalizada de estancamiento. Habitantes de Zaragoza señalan la ausencia casi total de obra pública visible, la falta de proyectos de impacto social y un gobierno municipal que parece operar con inercia, sin rumbo ni resultados tangibles.
Calles deterioradas, servicios básicos con deficiencias y promesas incumplidas se han convertido en parte del paisaje cotidiano.
La inconformidad social va en aumento, pues mientras los informes oficiales intentan mostrar avances administrativos, en la realidad no se reflejan acciones que mejoren la calidad de vida de la población. Para muchos ciudadanos, la administración de Amada Zavala ha sido más notoria por su inactividad que por logros concretos.
Las observaciones a la cuenta pública no solo exhiben posibles malos manejos financieros, sino que refuerzan la desconfianza hacia un gobierno municipal que no ha dado explicaciones claras ni ha asumido responsabilidades.
La exigencia ciudadana es directa: transparencia, resultados y trabajo real. De no corregirse el rumbo, Zaragoza corre el riesgo de cerrar un trienio marcado por la opacidad, la falta de obra y un profundo desencanto social.














