Hoy lunes 30 de marzo, un joven de 15 años ingresó a la Escuela N° 40 de San Cristóbal, en Santa Fe, Argentina. El agresor de 15 años ingresó con escopeta de caza cargada con perdigones, la cual solía usar en salidas recreativas con su padre y le disparó a un joven de 13 años quitándole la vida, dejando a otras 8 personas heridas.
Según las recreaciones hechas por los tempranos reportes y los alumnos testigos, a las 7:15 de la mañana el asesino subió hasta el último piso hacía el baño de hombres para preparar su masacre, Ian Cabrera de 13 años entró justo al baño cuando el asesino salía para comenzar con el tiroteo, le disparó a la Ian solo por haberse cruzado con él, arrebatándole la vida.
El tirador identificado como G.C llegó y gritó “Sorpresa” y empezó a disparar Otros dos alumnos de 13 y 15 fueron trasladados al hospital Rafaela, uno de ellos salió gravemente herido tras recibir impactos de bala en su cuello y cara. Un empleado de la institución fue quien le quito la escopeta y lo retuvo hasta que llegaran las autoridades.
Los elementos tardaron 10 minutos en llegar, 10 minutos en los que los alumnos en un frenesí de terror salían huyendo de su escuela. Muchos de ellos saltaron por las ventanas para poder escapar, rompiéndolas y obteniendo cortes de vidrio en el proceso,
“Vivo a una cuadra, escuché el estallido y al segundo un montón de niños corriendo desesperados llorando, preguntamos y nos dicen los alumnos que habían disparos, corrimos hacia la escuela a buscar a mi sobrina y yo salí para la otra cuadra y encontramos a mi sobrina escondida atrás de un árbol en estado de shock… muy terrible“, contó en sus redes Cecilia Núñez Romero.
El arma la había logrado ingresar a la institución escondida en un estuche de guitarra. Una vez detenido, el psicópata se rió y declaró que buscaba matar a todos en la escuela.
Las autoridades de Santa Fe siguen investigando el caso, pero informan que hasta el momento el agresor no cuenta con antecedentes de conductas agresivas y que el hecho no se originó en un conflicto intraescolar. Según sus amigos el agresor es un chico “amable, gracioso y tranquilo”. Aunque se registró que el adolescente se encontraba en una situación familiar compleja, ni en el ámbito escolar ni en su entorno social se habían registrado conflictos que hicieran pudieran resultar en semejante aberración como en otros casos de tiroteos escolares.
Pero en contraste con los reportes oficiales, mamás cuyos hijos asistian al mismo instituo que el agresor, señalaron que el joven sufría bullying, pero no se hizo nada al respecto.
Un grupo de alumnas de primer año contó que una de las hipótesis que circularon en el colegio es que el agresor habría ido a buscar a sus compañeros de curso, pero como justo llegaron tarde, no los encontró, entonces empezó a disparar a cualquiera. Una de las estudiantes contó que Ian Cabrera era uno de sus mejores amigos y que el chico no tenía conflictos con su asesino.
“Con el agresor fui al jardín y a la primaria. Hace mucho tiempo que no lo veía. Estamos en el mismo año, pero en diferentes modalidades. Él siempre fue una persona muy tranquila, educada, estudiosa. Fue abanderado. Era el alumno perfecto. Yo nunca estuve al tanto de lo que le pasaba porque siempre fue una persona cerrada, nunca contaba lo que le pasaba. Supongo que se sentía mal… Yo estaba tomando agua, tenía los auriculares y escuché el primer estruendo. Pensé que se iba a caer un pilar. Miré para arriba y no vi nada. Después escuché un segundo disparo, miré para atrás y había un chico desplomado. El tirador salió del baño, estuve a metros de él. Cuando se puso a recargar el arma, pude salir… Vi a chicos escapando por la ventana. Otros chicos de primero estaban acorralados por el tirador. Parecía una película de terror. No me lo puedo sacar de la mente, fue movilizante ver al muerto. No es fácil de superar… Tenía la mirada perdida. Parecía que no sentía nada. Parecía cegado. No lo reconocía“, expresó un testigo y conocido del asesino.


