Por Paulina Vega
Creciendo en una familia donde el Taekwondo se respira, desde los 3 años Nahomi Martínez ha entrenado siendo su papá Jesús Martínez su entrenador y su mamá Viridiana Razo su acompañante en este camino que inicio temprano y la llevo a su primer torneo nacional a los 9 años, ostentándose actualmente como segundo dan en cinta negra.
En entrevista con Región Centro San Luis Potosí, la taekwondoí relata que fue complicado entrenar e ir a la escuela al mismo tiempo, incluso tuvo que sacrificar sus vacaciones para levantarse a correr y entrenar para lograr su sueño.
Por su parte, sus padres hablan de los sacrificios que a lo largo de los años ha efectuado su hija para poder cumplir su sueño de llegar a lo más alto en el Taekwondo.
“Desde que empezó a competir nos decía: `yo quiero un día representar a mi país´”, mencionó su madre Viridiana Razo.
Su padre y entrenador, por su parte señaló que, aunque “al principio no le gustaba, al día de hoy es lo que más le gusta”.
Para Nahomi, tener a su papá como entrenador significa a veces dar más que el resto de sus compañeros, pero ha aprendido a sacar potencial de ello y ha logrado ir más allá de lo que ella creía en un inicio que podía hacer”.
Como familia, Nahomi y sus padres han confirmado un equipo multidisciplinario y poder así acompañar a su hija en este camino hacia el Mundial de Cadetes. Un psicólogo, una nutrióloga, un fisiatra y un preparador físico, la acompañaron desde los torneos Nacionales hasta cuando quedó seleccionada para representar a México en este campeonato.
El Campeonato Mundial de Cadetes 2023 llegó y los padres de Nahomi tuvieron la oportunidad de ir a Serbia y poder disfrutar de ver a su hija salir por el túnel de atletas cuatro veces junto a la bandera de nuestro país. La taekwondoí potosina se enfrentó a rivales de Kazajistán, Egipto, Turquía, siendo su último combate frente a la representante de Corea del Sur.
Escuchar su nombre y el de México al momento de entrar al tatami le inyectaba las ganas para ser medallista y la motivó a seguir peleando. “Pensaba que no ir ser una coreana me iba a poder ganar, y me decía que yo también podía ganar y eso me motivaba a seguir entrenando”.

Por desgracia, para poder llegar hasta Serbia, Nahomi y sus padres tuvieron que realizar rifas, además de que recibieron donaciones y apoyo de padres de familia de la escuela de Taekwondo que lideran y el resto fueron gran parte de los ahorros de la familia, y es que las autoridades no le brindaron ningún tipo de apoyo, mientras que solo un porcentaje de estos gastos fueron absorbidos por la Asociación Potosina de Taekwondo y la Federación Mexicana de Taekwondo.
Siendo aún muy joven, la adolescente tiene claro que quiere seguir entrenando y mejorando “Quiero ir a otro mundial, pero ahora quiero ser campeona del mundo. Y no me voy a rendir, quiere llegar a ser tan buena como María Espinoza e incluso ir a Juegos Olímpicos.
Finalmente, Nahomi Martínez señaló que hasta el momento todos los esfuerzos y sacrificios realizados han valido la pena y la han encaminado hacia la ruta del éxito mundial que es el que espera alcanzar.











