Ciudad Maderas
InicioInformación GeneralUcrania a oscuras y bajo cero: el frío como estrategia de guerra...

Ucrania a oscuras y bajo cero: el frío como estrategia de guerra de los rusos

San Luis Capital

Los ataques a la infraestructura energética ucraniana privan de luz, agua y calefacción a la población civil. El objetivo es generar una crisis de magnitud para quebrar al gobierno de Zelensky. Un drama humanitario en cámara lenta

Cuando falta un mes para que se cumplan cuatro años de la invasión a Ucrania, los ataques rusos golpean cada vez con más fuerza las instalaciones que proveen de agua, calefacción y electricidad a la población, fundamentalmente en Kiev, la capital del país. En lo que ya es el invierno más duro desde el comienzo de la guerra, con temperaturas que superan con facilidad los 10 grados bajo cero, el gobierno ucraniano decretó hace una semana el estado de emergencia en el sector energético y también una revisión de las normas del toque de queda, que limitan los desplazamientos de las personas. También se suspendieron las clases hasta febrero y se instalaron cocinas móviles para proveer de café y comida caliente. Son miles los edificios de gran altura que no tienen luz ni calefacción. Las ciudades a oscuras y heladas se vuelven inhabitables, pero no todos tienen la posibilidad de irse.

En la madrugada del martes 20 de enero, horas después de que se hiciera público que el presidente estadounidense Donald Trump había invitado a su par ruso Vladimir Putin a integrar la Junta de la Paz que creó para mediar en Gaza y otros conflictos, Rusia lanzó una nueva andanada masiva de misiles balísticos y crucero y unos 400 drones sobre Kiev dejando a merced del frío a gran parte de la capital ucraniana. La ciudad apenas comenzaba a recuperarse del durísimo ataque del 9 de enero cuando la nueva embestida impactó de lleno en su infraestructura crítica. Casi el 80% de los edificios afectados (más de 5.600) son los mismos a los que se les había restablecido el suministro de calefacción tras el ataque anterior. Las agencias de noticias cifran en 600 mil el número de personas que habrían abandonado Kiev.

Los ucranianos -no solo los funcionarios, sino la población entera- sostienen que el objetivo de estos ataques es vulnerar la resistencia de la población y generar una crisis de magnitud que consiga quebrar al gobierno de Volodimir Zelensky para que haga concesiones a la medida del Kremlin. El agotamiento físico y espiritual entre los ucranianos es real y cualquiera que haya estado en Ucrania en estos meses lo sabe. Más allá de las muertes en el frente y a causa de los bombardeos sobre las ciudades, la falta de electricidad y la falta de sueño por los ataques nocturnos hicieron estragos entre la población.

Son casi cuatro años de guerra y, aunque las personas intentan continuar con sus rutinas por necesidad económica, mantener hábitos también les sirve para olvidar -aunque sea por segundos- que viven en un territorio en guerra en el que la muerte acecha. Pero es justamente eso lo que se hace cada vez más difícil y hasta imposible: intentar una rutina cuando nada es previsible ni depende de uno. Cuando se pierde el control de absolutamente todo.

“La falta de previsibilidad erosiona algo esencial: la sensación de control sobre la propia vida. Cuando no se puede saber si habrá luz para trabajar, calor para dormir bien o agua para mantener la higiene básica, la rutina se rompe. El tiempo deja de organizarse en días normales y empieza a dividirse en ‘cuando hay electricidad’ y ‘cuando no’”, me explica Alina Rohach, analista política del Centro de Diálogo Transatlántico, quien vive en Kiev y no dejó la ciudad en estos días.

Generadores y linternas

Comercios, instituciones y propiedades recurren a los generadores de electricidad a un costo altísimo, las pérdidas económicas son fabulosas y en algunos hospitales médicos y enfermeras han llegado a hacer milagros alumbrados por linternas. Todos los habitantes de Kiev son víctimas del frío como herramienta de guerra. No es un tema de clase social: un diplomático latinoamericano me confirmó que también hay frío en las embajadas y que por las noches en las residencias diplomáticas todos duermen con abrigos y guantes.

El movimiento, cuenta Alina, es una herramienta para combatir el frío y para seguir encontrando estímulo, por eso “en algunos patios se encienden parrillas improvisadas: alguien trae carbón, otro carne, otro té caliente. No es una fiesta en el sentido tradicional; es una forma de mantenerse vivos, de moverse, de no congelarse. Hay quien pone música y la gente salta, literalmente, para entrar en calor”.

Todos conocemos la sensación de frío, algunos más que otros. Lo que la mayoría desconoce es la sensación de frío a toda hora y durante muchos días seguidos. Un frío obstinado en medio de una guerra que se hace interminable y con una población agotada por los ataques rusos, las alarmas y las alertas de todo tipo, algo que ya consiguió destruir el sueño de los ucranianos.Mi amigo Maksym S., periodista y escritor, dejó la ciudad junto con su esposa y su hijita y se refugió en casa de familiares. Lo supe cuando le pregunté cómo estaba soportando estos días y me respondió: “Estamos fuera de Kiev porque hace muchísimo frío en nuestro departamento. Los rusos están llevando adelante otro crimen de guerra: congelarnos”. Maksym me mandó este mensaje junto con una foto hermosa de Marharyta, su beba de apenas cinco meses. Recuerdo imágenes de la maternidad que él compartió en su cuenta de Facebook en los días en que nació su hija. Hay partos que se llevan a cabo sin luz, sin calefacción. Algunos nacimientos ocurren en los refugios antibombas de los hospitales. Hay muerte a diario en Ucrania pero hay también nuevas vidas cada día.

Cuando le consulto a Alina por esta forma siniestra de vida congelada a la que se ven obligados quienes están en la ciudad me lo explica de este modo:

“Cuando la temperatura exterior baja a 15 o 20 grados bajo cero, ya no es una incomodidad, es una crisis energética muy grave. Es como cuando abrimos el congelador y, después de unos segundos, el cuerpo reacciona solo y uno retira la mano, pero aquí no hay mano que retirar… La mayoría de los hogares en Kiev dependen de sistemas centralizados que requieren electricidad y una infraestructura compleja. Si esa red se rompe, los apartamentos se enfrían con rapidez. En algunos casos, la temperatura interior desciende hasta 5 grados o aún menos”.

Esto afecta a las personas y también a los comercios, hospitales, guarderías y a todo tipo de instituciones. Esta vez la solución no radica en recurrir al teletrabajo o al estudio a distancia: en sus casas las personas pasan tanto frío como en sus trabajos o en las universidades o escuelas. El presidente Zelensky –quien decidió no viajar al Foro de Davos– anunció la creación de más tiendas de campaña en la capital en las que la gente puede acercarse a buscar calor y a cargar sus dispositivos durante los apagones. Esos espacios reciben el nombre épico de “Puntos de invencibilidad”.

En las redes sociales pueden verse todos los días imágenes de estas tiendas y también videos que dan cuenta de la vida cotidiana bajo el frío forzado. Entre esas imágenes, hay ancianos intentando jugar al ajedrez en un parque bajo la nieve incesante y con carámbanos en sus viseras, otros de padres e hijos que le hablan a la humanidad para recordarnos que no es humano ser atacados en derechos básicos como la calefacción o la luz y gente que montó carpas en sus propias casas para dormir ahí adentro con sus mascotas, como una manera de darse calor.

spot_img
La Playita Restaurante

Deja un comentario

Ciudad Maderas
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
Abogados y Asociados SLP
Gobierno Estatal SLP