La comunidad de San Juan de Guadalupe vivió con fervor la representación del Jueves Santo 2026, donde vecinos y actores locales escenificaron distintos pasajes fundamentales de la Pasión de Cristo, reafirmando una tradición que año con año convoca a familias enteras.
Las actividades iniciaron con el simbolismo del lavatorio de pies, un acto que representa la humildad y el servicio, seguido de la institución de la Eucaristía durante la Última Cena, uno de los momentos más significativos dentro de la liturgia católica.



Dentro de esta tradición, destaca la participación de Miguel Ángel Zavala Pérez, quien interpreta a Jesús en el Viacrucis del barrio. Para Miguel Ángel, interpretar a Jesús en el Viacrucis del barrio de San Juan de Guadalupe no es solo un papel, sino un compromiso espiritual, físico y emocional que ha marcado su vida.
A sus 38 años y con 15 dentro del grupo, este 2026 representa su tercera ocasión encarnando a Jesús, tras haberlo hecho previamente en 2019 y 2023. Su historia con esta tradición comenzó desde la infancia, cuando acudía como espectador junto a su familia para presenciar la representación de “las tres caídas”.
“Desde niño me llamaba la atención. Veía el escenario, cómo actuaban, y me hacía muchas preguntas: quiénes eran, cómo llegaban ahí”, recuerda.
Con el paso de los años, su interés creció hasta formar parte de un grupo de Viacrucis en su colonia. Sin embargo, su meta siempre fue integrarse al de San Juan de Guadalupe, uno de los más representativos de la capital potosina. Finalmente, decidió acercarse, preguntar y logró integrarse al grupo.
Asumir el papel de Jesús implica una preparación integral. Miguel Ángel explica que no solo se trata de lo físico —como el entrenamiento para soportar el desgaste y los golpes durante la representación—, sino también de un proceso mental y espiritual.
“Hay que prepararse mentalmente, físicamente y espiritualmente: ir a misa, confesarse, estar bien contigo mismo y con tu familia. Es una responsabilidad muy grande”, afirma.
El recorrido comienza desde el Jueves Santo, con la representación de la Última Cena y la aprehensión, y culmina el Viernes Santo con la crucifixión y resurrección, en una puesta en escena que exige resistencia y concentración.
Más allá del escenario, Miguel Ángel asegura que esta experiencia ha influido en su vida personal, ayudándolo a reforzar valores como el respeto, la disciplina y la empatía.
“Afuera sigo siendo Miguel Ángel, pero con otros comportamientos. Lo que se queda aquí es el personaje, pero lo que aprendes te lo llevas contigo”, señala.
Aunque no es originario del barrio, asegura haber desarrollado un profundo cariño por la comunidad, a la que considera ya parte de su vida. Su participación, destaca, siempre ha sido de manera desinteresada, motivado únicamente por el amor a la tradición.
El Viacrucis de San Juan de Guadalupe es una de las representaciones más importantes de San Luis Potosí, reuniendo año con año a cientos de asistentes que mantienen viva esta expresión cultural y religiosa.
“Vemos a muchas de las mismas personas cada año, y eso es lo bonito: que no se pierda la tradición. Ahora nos toca a nosotros seguirla”, comenta.
Finalmente, hizo una invitación a la ciudadanía para asistir a las representaciones: el jueves a las 20:00 horas para la Última Cena y el viernes a las 15:00 horas para la crucifixión.
“Quiero hacer un buen papel, con el corazón. Y cuando ya no esté, dejar una huella, un recuerdo de que hice algo por este grupo”, concluye.
Estas representaciones no solo fortalecen la fe, sino que también consolidan el sentido de identidad y participación comunitaria, manteniendo vivas las tradiciones religiosas que forman parte del patrimonio cultural de la población.

















