Santa María del Río. -Mientras la administración municipal presume capacitaciones y acuerdos institucionales, crecen los cuestionamientos sobre la verdadera estrategia para enfrentar los incendios que, de manera recurrente, afectan al municipio. Para diversos sectores, la presidenta municipal , parece más enfocada en fortalecer su imagen pública que en atender de fondo un problema que no surge por casualidad. Recientemente se informó que, por indicaciones de la alcaldesa, personal de Seguridad Pública Municipal continúa recibiendo capacitación para mejorar la atención ante incendios, en coordinación con instancias como SEGAM y CONAFOR. Sin embargo, esta narrativa oficial ha sido señalada como limitada y superficial, al centrarse únicamente en la reacción y no en la raíz del problema. Especialistas y ciudadanos coinciden en que los incendios no son hechos aislados ni espontáneos. Muchos de ellos responden a factores prevenibles como quemas irregulares, descuidos humanos o incluso posibles actos intencionales. En ese sentido, la falta de seguimiento, investigación y sanción a quienes provocan estos siniestros deja en evidencia una política incompleta. “La capacitación es importante, pero no suficiente”, señalan voces críticas, al advertir que preparar a los elementos para apagar incendios no sustituye la necesidad de implementar mecanismos de prevención reales, monitoreo constante y acciones firmes contra los responsables. Sin estas medidas, los incendios continuarán repitiéndose bajo el mismo patrón. Además, se cuestiona que mientras se invierte tiempo en proyectar una imagen de gobierno activo mediante comunicados y actos públicos, no se han presentado resultados concretos en la reducción de incendios ni estrategias claras para evitarlos desde su origen. La percepción ciudadana apunta a una desconexión entre el discurso oficial y la realidad. Para muchos, el problema no radica únicamente en la capacidad de respuesta, sino en la falta de voluntad para investigar y atender las causas que originan los siniestros. Así, en medio de capacitaciones y acuerdos institucionales, la crítica persiste: en Santa María del Río no basta con reaccionar ante el fuego, se necesita prevenirlo. Y eso implica menos protagonismo y más acciones de fondo.


