VILLA DE REYES.- Autoridades municipales presumieron la entrega de una barda perimetral en la Escuela Primaria Miguel Hidalgo, en la comunidad de Carranco, presentándola como un “gran proyecto” y ejemplo de trabajo en equipo, sin embargo, detrás del tono festivo y las fotografías oficiales, surgen cuestionamientos sobre lo que realmente se está celebrando. Lo que debería ser una obligación básica de cualquier gobierno —garantizar condiciones seguras en las escuelas— hoy se presenta como si fuera un logro extraordinario, en un intento evidente por capitalizar políticamente una necesidad que durante años permaneció desatendida. Aunque se reconoce la participación de padres de familia y docentes, también queda en evidencia que, una vez más, la autoridad recurre al discurso del “esfuerzo conjunto” para diluir su responsabilidad, trasladando parte del peso a la comunidad mientras se adjudica el crédito público, lo que para muchos no es más que una estrategia para “quedar bien” sin asumir completamente su papel. Habitantes señalan que no es la primera vez que obras básicas son envueltas en campañas de difusión que buscan posicionar la imagen institucional más que resolver de fondo las carencias. La narrativa oficial insiste en que la obra representa “tranquilidad y seguridad” para los estudiantes, pero evita mencionar por qué estas condiciones no estaban garantizadas desde antes, ni qué otras necesidades urgentes siguen pendientes en el plantel y en otras escuelas de la región. Así, entre aplausos y publicaciones optimistas, crece la percepción de que este tipo de acciones forman parte de una política de lo mínimo, donde se magnifica lo esencial para convertirlo en propaganda, dejando de lado una visión integral del desarrollo educativo.


