SANTA MARIA DEL RIO. – El anuncio del cambio de una pobre alcantarilla en la calle Simón Bolívar dejo mucho que esperar, considerando que este tipo de acciones son una muestra clara de la falta de rumbo en la gestión pública. Aunque oficialmente se presentó como un avance en materia de infraestructura y seguridad, ciudadanos cuestionaron que se pretenda posicionar como logro una intervención tan básica, cuando el municipio enfrenta rezagos mucho más graves. Para muchos, no se trata solo de que sean obras pequeñas, sino de que evidencian una administración que avanza “moviendo una piedra a la vez”, sin una visión real de transformación. “Si siguen así, arreglando detalles mínimos cada semana, el municipio nunca va a estar bien”, reclamó un habitante, reflejando el sentir de varios sectores que esperaban cambios estructurales y no acciones aisladas. La molestia crece ante la constante difusión de este tipo de trabajos, percibidos más como intentos de aparentar actividad que como soluciones de fondo. Calles deterioradas, problemas de drenaje y servicios deficientes continúan siendo parte del día a día, mientras los reportes oficiales se concentran en intervenciones menores. Para la ciudadanía, el problema ya no es solo la falta de resultados, sino la estrategia misma: atender lo superficial mientras lo urgente permanece intacto. Bajo esta lógica, advierten, cualquier intento de mejora será insuficiente, dejando al municipio estancado y sin avances reales a largo plazo.














