ZARAGOZA. – La presidenta municipal volvió a recurrir al argumento más gastado en la política mexicana: culpar a los antecesores para justificar la falta de resultados en su primer año de gobierno.
A través de un mensaje en redes sociales, la alcaldesa aseguró que heredó un municipio “devastado” y con “mucha deuda”, intentando convertir esa narrativa en excusa por la ausencia total de obra social relevante financiada con recursos propios de su administración.
En su publicación, Zavala lanzó un discurso enredado en el que aseguró: “A nadie le podrán exigir tanto como a mí, seis años de atraso y piensan que en un año se resolverá todo lo que no hicieron administraciones anteriores (…) lo sacaré adelante (…) no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
Sin embargo, la realidad es contundente: después de un año al frente del municipio, lo único visible han sido promesas recicladas y una estrategia de comunicación que gira en torno a justificar lo que no se ha hecho.
Las obras de peso que la alcaldesa presume en sus mensajes corresponden, en realidad, a inversiones del Estado o la Federación, mientras la presidencia municipal permanece limitada a pavimentar o reparar una que otra calle.
El mensaje, lejos de dar certeza, reafirma la percepción de que la administración se sostiene más en excusas y discursos justificatorios que en hechos tangibles, dejando a Zaragoza atrapado entre la propaganda y la falta de resultados concretos.















