Es curioso, como publicitan obras comerciales como si se tratara de obra de interés social. Que en verdad fueran ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas, cuando en realidad se trata de hacer negocios, negocios que son facilitados por la actual alcaldesa, Erika Briones Pérez, quien logró sacar la autorización a unas horas que salieran los de la llamada “Herencia Maldita”, que le permitirá hacer negocios con los terrenos en este municipio, aunque, claro, van a poner por delante el supuesto interés, el bienestar de la población, cuando, en honor a la verdad están en lo que serán los “Tres Años de Hidalgo”, van a tratar de sacar la mejor tajada, pero van a tratar de maquillar las cosas, van a vender espejitos.

La gente se va a dar cuenta que no pocos fraccionamientos se van a construir, obviamente van a contar con la anuencia de las autoridades, de hecho cada que tienen oportunidad, hablan del desarrollo inmobiliario, los constructores responden a cualquier convocatoria que les hace la alcaldesa, luego matizan esas reuniones y las hacen parecer como bondadosas, que son, no para hacer negocio, sino para el desarrollo de Villa de Reyes, pero nada es gratis, todo confort tiene un costo y, regularmente, quien lo disfruta es quien o paga, así de fácil y sencilla es la explicación. 

Por el rumbo de la Dirección de Tránsito Municipal, algunos vecinos reportan a un elemento, a quien identifican como Felipe O., de quien aseguran no es muy recomendable su actuación, al parecer sus superiores deberían tener mejor control, porque a nuestra mesa de redacción han llegado algunas quejas de ciudadanos que se decepcionan por su trabajo. 

Según sus propias cifras, las de la alcaldesa, el rezago social se encentra en un 28 %, más o menos y, también, según ella, desde hace tres años “ha trabajado enormemente para abatirlo”, señala que no se puede pensar en grandes obras de relumbrón, cuando se tiene que atender lo más apremiante, como son los servicios básicos, totalmente de acuerdo. Pero se ha echado muchas porras y la verdad es que el rezago social persiste, y tampoco hay lo que se pueda llamar alguna obra importante, tal vez la entrega de chochitos sea algo de lo cual se pueda sentir orgullosa, pero una administración que en verdad tenga como prioridad el abatir dicho rezago, se pone a trabajar.

No es con el anuncio de inversiones o que llega una fábrica más como se puede enfrentar dicha problemática, o dar todas las facilidades a fraccionadores, los que felices también le aplauden por ser facilitadora de este tipo de inversiones. Obras de infraestructura hidráulica, obras de fortalecimiento de espacios educativos, llevar los servicios básicos a comunidades alejadas, eso es trabajar por los grupos vulnerables, lo demás es simplemente darles atole con el dedo, es como instalar otra purificadora de agua, aunque llegue la Coepris y la clausure, como ya lo hizo con dos y de eso no ha presumido en sus redes sociales oficiales, es más, ni siquiera lo comentan quienes serían los principales beneficiados.

Visitas de historiadores, de cualquier personaje que se quiera traer a visitar las ex haciendas, en verdad a los villarreyenses en poco o nada beneficia, ya se debe pensar en hacer algo que en verdad trascienda, que sea impulsado para beneficio de los habitantes del municipio y no para el lucimiento personal.

Los llamados primeros cien días de gobierno, la verdad es que pasarán sin pena ni gloria. Borrón y cuenta nueva en el pago del predial, pues la verdad no es una obra, es una forma encubierta de lograr una mayor captación de ese recurso. Es como cuando se aplicó el programa de pagar solo 200 pesos, por el consumo de agua, se debiera lo que se debiera, llegaron cientos de personas a pagar sus 200 pesos y con eso quedaron en ceros sus cuentas, eso se hizo cuando ya iba de salida una administración. 

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