El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que sostendrá una llamada con autoridades estadounidenses para precisar el alcance del reciente anuncio del expresidente Donald Trump: un arancel del 50 % a las importaciones de cobre. Según dijo, ni siquiera en Estados Unidos conocen con exactitud qué productos se verán afectados por la medida.
El anuncio de Trump, hecho en una reunión de gabinete, encendió los mercados: los futuros del cobre en la Bolsa de Chicago subieron más de 12 %, alcanzando máximos históricos. La imposición aprovecharía una investigación bajo la Sección 232 por motivos de seguridad nacional, y podría entrar en vigor entre finales de julio y principios de agosto.
México, que fue el tercer proveedor de cobre de EE.UU. en 2024 con exportaciones por 976 millones de dólares, ha descendido al sexto lugar en 2025, pese a un crecimiento del 12 % en sus ventas. Entre los sectores más vulnerables a este arancel se encuentran la industria manufacturera, la construcción, la infraestructura energética, así como sectores dependientes del cableado, los vehículos eléctricos y la electrónica.
Ebrard también abordó la cuota compensatoria del 20.9 % al jitomate mexicano, la cual podría aplicarse el 14 de julio. Expresó confianza en alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, ya que se trata de un compromiso bilateral entre productores, derivado del Acuerdo de Suspensión firmado en 1996.
A nivel regional, países como Chile, Canadá y Perú también han expresado preocupación por la medida, al considerar que afectará gravemente sus exportaciones. México y Chile ya analizan alternativas de diversificación comercial en mercados como Europa y Asia para reducir la dependencia de Estados Unidos.
El anuncio arancelario no sólo elevó el precio del cobre, sino que provocó advertencias sobre su impacto en sectores estratégicos dentro de EE.UU., como centros de datos y la industria automotriz. Expertos estiman que esta política podría prolongar la actual tendencia alcista en los precios del mineral.
Ebrard adelantó que la llamada con autoridades estadounidenses será clave para definir la posición comercial de México, evaluar los efectos en la cadena productiva y elaborar acciones para mitigar el impacto en la economía nacional.














