El gobernador Ricardo Gallardo Cardona, a través de un Podcast, divulgó una entrevista que sostuvo con el bolero Bernabé Ávila, quien es conocido como “El Muñiz”, quien asea calzado en la Plaza de Armas. Comentaron del San Luis que se fue y del San Luis actual., una plática interesante, salpicada de vivencias, anécdotas bastante interesantes. Ambos, entrevistado y entrevistador, vecinos del barrio de Tlaxcala.
Bernabé Ávila, “El Muñiz”, o “El Cacho”, como es conocido en Tlaxcala, dice haber llagado a barrio en 1970, por circunstancias de la vida se inició como bolero, trabajaba para otra persona, quien era dueño del cajón, porque aún no se utilizaban las sillas, menos las actuales que son modernas.
Por cierto, “El Pollo” le comentó que él, cuando tenía ocho o nueve años, tenía un amigo, Óscar, quien se dedicaba a bolear y Gallardo, le pedí que le rentara la silla y él se ponía a bolear, se ganaba buen dinero, pero una tía lo vio que aseaba calzado y le denunció con su papá, se llevó una regañiza y ya no le permitieron trabajar como limpiabotas, vigilaron que se pusiera a estudiar.
“El Muñiz” recordó que entre sus clientes estaba el entonces alcalde Juan Antonio Ledezma, cultivó amistad con él, le pagaba por mes. También entre sus clientes estaba el gobernador Carlos Jonguitud Barrios, q éste iba a darle servicio al despacho, incluso cuando lo atendía le invitaba a tomarse una copa con él.
También dio servicio a al gobernador Fernando Silva Nieto, Guillermo Fonseca, Marcelo de los Santo Fraga (a quien definió como un hombre siempre muy bien vestido), y Toranzo, de quien dijo que no llamaba la atención, no proyectaba la imagen de ser el gobernador no llamaba la atención. No tan bien vestido. También el licenciado Teófilo Torres Corzo, de quien confirmó lo que todos sabían; cargaba un maletín con dinero, el cual daba a quienes iban a pedirle ayuda.
Entre sus clientes estaban también varos diputados, uno d ellos el por siempre panista; J. Carmen García Vázquez. Por cierto, recordó una anécdota, del diputado Jaime Yáñez, quien, cuando terminaba de asearle el calzado, se bajaba de la silla y, como si hablara por teléfono se fue sin pagar, pero en la segunda vez que lo hizo, un reportero, Eduardo Alvarado se dio cuenta y lo exhibió en el medio donde trabajaba.
Recordó cuando quemaron palacio municipal, señala que un día ates lo invitaron a participar, pero él no aceptó. Al día siguientes solo vio los garrotazos y la gente correr, algunos ensangrentados, él solo tomó el cojín de la silla y se cubrió.
Superado ese incidente, años después ocurrió lo de los cacerolazos, mujeres manifestantes que provistas de cacerolas se manifestaban de forma ruidosa y a más de un político le tocaron algunos golpes con cacerola.
Sin abundar en detalle, recordó los bombazos, en Sears y los bancos, igual donde estaba la tienda PH, ahí murió una persona, el velador, papá del ciclista olímpico Mauricio Mata.
También tiene anécdotas, recordó a un cliente; Arturo, propietario de la joyería La Esmeralda, que iba todos los días, que cobraban 80 centavos, ahora cobran 25.
Que le pagó con un billete de cinco pesos, que le dio cinco billetes de a peso y le dio cuatro al cliente, como siempre le dejaba los 20 centavos, sin que se los diera los tomó, pero desde ese día ya no volvió a ir a bolearse con él.
Otro cliente, que iba los domingos, le dejó par de botas, que en una estaba una bolsa con dinero, que se lo regresó y a cambio le dio una propina de cien pesos y que creyó que era por su honestidad, pero le aclaró; es para que compres un mecate t de ahorques del árbol más alto, por pen…, por habérmelos regresado”, jamás volvió a ir a que lo boleara.
El crecimiento de San Luis ha querido mucho, además siempre ha estado siempre muy metido en la política. También los problemas de vialidad, antes había pocos carros, ahora hay quienes tienen uno o dos carros.
Cuando hicieron el Eje Vial, se dijo; “ahora sí, me voy a comprar una bicicleta de carreras, pero nunca me la compré”
Ricardo Gallardo se comprometió a regalarle una bicicleta de carreras”.
Finalmente coincidieron en el hecho que San Luis se encuentra inmerso en el desarrollo, después de sexenios de inercia, de 30 años que duró “La herencia maldita”.














