Terminaron las elecciones y los problemas siguen. Decían por ahí: ¡Para Ripley! Cuando sucedía algo extraordinario. Algo digno de aquel programa televisivo que era: aunque usted no lo crea. Pues exactamente eso sucede en La Pila. Algo increíble, ya que, en plena Plaza Principal, ladrones en las narizotas de las autoridades se llevaron parte del cableado del alumbrado público que se encuentra en el primer cuadro de la demarcación.
Ya se sabe que la vigilancia policiaca es prácticamente nula. Son contadas las patrullas que cuidan a los habitantes de la demarcación, pero esto ya fue el colmo. Resulta inconcebible, una burla pues para las autoridades delegacionales que encabeza el nefasto panista Pedro Pablo Cepeda Cierra, quien dijeran en mi pueblo: no rebuzna porque no se aprende la tonada.
Es indignante el asunto de la inseguridad pública. Han sido incontables los hurtos a casa habitación. Las canchas de la demarcación fueron presa de los ladrones y se llevaron parte de las gradas de metal, seguramente para venderlas como chatarra. Y qué decir de las múltiples escuelas que han sufrido latrocinios. Se han llevado computadoras y demás equipo de las instituciones educativas. Es más, han cargado hasta con las mallas ciclónicas que se supone las protegen.
La ciudadanía está harta y cansada de la incompetencia de las autoridades, por lo que ya son varias las amenazas de hacer justicia por mano propia.
También se especula sobre una posible complicidad de la policía y el propio Delegado con los ladrones, pues no existe explicación como ante la ola de robos, no pueden poner un alto y detener a los delincuentes. Ah, pero si son buenos los uniformados para andar infraccionando automovilistas a la entrada de la comunidad.
Sinvergüenzas, son los policías y su jefe Pedro Pablo Cepeda Sierra y el único consuelo que queda es que, faltan solo unos meses para que se larguen de una vez por todas de la demarcación y se estará a la espera de que lleguen nuevas autoridades que de verdad les intereses el bienestar ciudadano.
En ese sentido, existen grandes expectativas de que el Presidente Municipal electo, Enrique Galindo Ceballos, muestre la voluntad que tanto pregonó en su campaña para “servir y proteger” a los ciudadanos. Con una formación policial, el nuevo Alcalde está obligado a implementar reales y eficientes estrategias para la mejora de la seguridad pública.
Al mismo tiempo que, cumpla su promesa de designar como Delegado de La Pila, a un originario del lugar que, de verdad tenga el interés de trabajar por la gente y no sólo de llegar a llenarse los bolsillos de dinero como el mencionado Pedro Pablo Cepeda, quien, al ser habitante de la capital potosina, poco o nada le importó el mejorar la demarcación.
Con un presupuesto cercano a los 20 millones de pesos anuales, La Pila sigue igual que hace muchos años. No se ven avances en obras o infraestructura urbana. Y en cambio, los problemas como el mencionado de la inseguridad, crecen día a día en perjuicio de los habitantes de la cabecera delegacional y de sus comunidades.
Hay confianza en que a Enrique Galindo no se le olviden los compromisos que hizo durante la búsqueda del voto y que regrese a entregar resultados. Como ya se dijo, primero, que elija bien a la persona que habrá de encabezar la Delegación y sea quien sea el designado, si no da resultados que, lo quite y ponga a alguien más también oriundo de la demarcación. Las autoridades realizan un trabajo por el cual cobran y muy bien, por ello están obligados a entregar resultados. De lo contrario, una patada en el trasero y a buscar quien dé el ancho y le responda a la gente.
Falta poco para tener noticias al respecto, por lo cual estaremos muy al pendiente.













