ZARAGOZA. – Los trabajos de desmonte que se realizan en la lateral de la carretera interestatal 22, en el tramo que conecta a El Tepozán con la cabecera municipal, lejos de generar tranquilidad entre los automovilistas, han encendido las alertas por la forma en que se están ejecutando.
Aunque las labores forman parte, presuntamente, del proyecto de ampliación de la carretera Santo Domingo–Cerro Gordo, la falta de medidas de seguridad vial ha convertido la zona en un peligro constante.
A lo largo del tramo intervenido, la maquinaria pesada ha dejado montículos de tierra y material a la orilla de la ya deteriorada carpeta asfáltica, sin que exista señalamiento preventivo alguno que advierta a los conductores sobre el riesgo.
La ausencia de conos, banderolas o señalamientos visibles resulta especialmente preocupante durante la noche o en condiciones de poca visibilidad.
Han sido precisamente los conductores de vehículos motorizados quienes, a través de redes sociales, comenzaron a alertar a otros usuarios de la vía y a manifestar su inconformidad, advirtiendo que un accidente es solo cuestión de tiempo.
El reclamo va dirigido de manera directa a la alcaldesa Amada Zavala, a quien exigen corregir de inmediato esta anomalía antes de que ocurra un percance de consecuencias mayores.
La preocupación ciudadana se centra no solo en el riesgo inmediato, sino en la falta de claridad sobre quién asumiría la responsabilidad en caso de un accidente. Mientras la obra avanza sin protocolos visibles de seguridad, la carretera se mantiene como una trampa silenciosa para quienes transitan diariamente por ella.
La exigencia es clara: obras sí, pero no a costa de la seguridad de los ciudadanos. La prevención no es un favor, es una obligación.














