ZARAGOZA. – La alcaldesa Amada Zavala rindió su Primer Informe de Gobierno, pero lejos de presentar avances sustanciales, el evento dejó más dudas que certezas entre la ciudadanía. La inercia de la administración es evidente: promesas incumplidas y proyectos que se siguen postergando.
El acto protocolario incluyó la entrega de un lujoso libro, elaborado a mano y con todo detalle, en el que se describen las “obras” realizadas. Sin embargo, el gesto provocó críticas inmediatas: con lo que costó ese material de lujo, bien pudo rehabilitarse algún camino en las comunidades marginadas que continúan esperando inversión real.
Entre las demandas ciudadanas que siguen sin respuesta están el arco de bienvenida, la solución a la falta de agua potable, el mejoramiento de caminos y la pavimentación de calles. Compromisos que fueron bandera en campaña, pero que, un año después, siguen siendo letra muerta.
En redes sociales, habitantes bautizaron el evento como el “informe de las mentiras”, cuestionando la falta de transparencia en el uso de los recursos públicos. La gran interrogante sigue siendo: ¿dónde quedaron los más de 55 millones de pesos destinados a obra pública?
Más allá de los discursos, lo que prevalece es la inconformidad de la gente, que exige cuentas claras y obras palpables. Lo que se escuchó en el informe fue un desfile de excusas y medias verdades, lo que no se vio fueron resultados.
Al final, el verdadero informe de gobierno parece estar escrito en silencio y opacidad. Y mientras los reflectores se apagan, la ciudadanía sigue esperando respuestas.















