Por Hugo Torres

La polémica desatada desde el pasado lunes 10 de diciembre cuando los herederos de Emiliano Zapata anunciaron que demandaría al pintor Fabián Cháirez por su obra “La Revolución” (2013), en la que se muestra una versión homoerótica del Caudillo del Sur, dio paso a una agresión homofóbica en el Palacio de Bellas Artes y a una polémica machista en redes sociales.


Ningún gran artista ve las cosas como realmente son. Si lo hiciera, dejaría de ser artista.- Escribió hace más de un siglo Oscar Wilde. Pero en México el arte es una de las disciplinas menos comprendidas. 


Los descendientes de Emiliano Zapata se mostraron no sólo homofóbicos e intransigentes, sino también ignorantes. Primero porque la pintura fue creada desde el 2013, es decir, tenía más de un lustro en circulación y segundo porque la exposición que pretende rendir un homenaje al Caudillo del Sur, tenía más de 15 días de haber sido inaugurada, por lo que los fúricos defensores de la “honra” del revolucionario llegaron doblemente tarde.


Las preferencias sexuales de Emiliano Zapata y el posible romance que habría tenido con el yerno de Porfirio Díaz no es nuevo. A través de la literatura, el cine y la pintura se ha manejado esa posibilidad entre los artistas, no sólo de la comunidad LGBT. La novedad es que los familiares de Zapata recién se enteraron. 


Desconozco si sea válido que los descendientes de Emiliano Zapata defiendan la “honra” de su bisabuelo, lo que no es válido es que lo hagan a través de la violencia. 
En México tenemos más de una década en guerra. Han muerto cientos de mexicanos y muchos más están desaparecidos. Pelear ahora entre nosotros por una pintura o por la “honra” de un hombre que murió hace 100 años por darnos “Patria y Libertad”, no es un acto de justicia. 

La polémica de redes sociales es, pues eso, una polémica en redes sociales. Los cibernautas se han acostumbrado a hacer mofa de todo lo que ocurre en la vida real. Aunque gracias a la controversia los mexicanos, apáticos, al arte, conocieron una pintura y, si su susceptibilidad alcanza para más, leerán las novelas y verán las películas que hablan de la posible bisexualidad de Emiliano Zapata. 

Los cibernautas mostraron su machismo y homofobia, pero también han mostrado misoginia, aberración a la política, a la corrupción, al aborto, al gobierno y a todos los hechos que ocurren en nuestro país, aunque, lamentablemente, no pasa de un twitt, su interés por el acontecer nacional no trasciende más allá de 24 horas.

Dentro de la polémica surgida en redes sociales por el machismo y la homofobia, han surgido, como siempre ocurre, creaciones dignas de compartir. Los artistas digitales dieron rienda suelta a su creatividad y si la pintura de Fabián Cháirez era transgresora, las nuevas creaciones son más controversiales y retadoras.

El presidente Andrés Manuel López Obrador zanjó el tema “no me incomoda la pintura de Zapata, es un homenaje”.


Aquí corto y aquí cierro.Gracias.

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