“Los tiempos están dislocados – dice Hamlet -. ¡En mala hora nací para poder deshacer estos yerros¡”

William Shakespeare. Hamlet.

En plena contingencia sanitaria la universidad autónoma de San Luis Potosí se prepara para elegir al sucesor de Manuel Fermín Villar Rubio, las cosas no podrían estar peor para el apocado rector. Los titubeos del personaje complicaron el escenario político. Todo parecía indicar que su apuesta sería por su fiel secretario Anuar Abraham Kasis Ariceaga pero algo sucedió en recientes fechas.

Las aspiraciones del director de la facultad de medicina Alejandro Javier Zermeño Guerra alteraron el proceso y sembraron el nerviosismo en el círculo cercano del rector. La pretensión del galeno significó darle nombre a un movimiento silente de inconformidad que durante años se fue acrecentando al interior de la institución. Los excesos del grupo en el poder acentuaron el desprecio por la forma en que se manejan las cosas al interior de la máxima casa de estudios. La baja autoestima del rector terminaron por causar una ruptura en la confianza y el respeto que de forma automática proporciona la investidura.

Para nadie es un secreto que Manuel Villar accedió al poder en una coyuntura política, su antecesor Mario García Valdez optó por el entonces secretario general dada su personalidad introvertida y servil. Por aquellos días aciagos, García Valdez aparentaba tener el camino franco a la gubernatura del estado. Recién electo como candidato a la alcaldía por el Partido Revolucionario Institucional se entregó voluntariamente a los designios de personajes funestos como los ex gobernadores Horacio Sánchez Unzueta y Teófilo Torres Corzo. Los dos le gestionaron simpatías políticas y recursos económicos para obtener el triunfo en la alcaldía de la capital del estado. Desafortunadamente para el párvulo agente su desastrosa administración terminó por desbarrancar las posibilidad de lograr la tan ansiada candidatura a gobernador.

Caído en desgracia, García Valdez sufrió la humillación de ver desarticulado su proyecto de permanencia en el control de la universidad, le crecieron los enanos. Manuel Villar sustituyó de forma inesperada al delfín que su ex jefe había dejado sembrado como secretario general, David Vega Niño fue destituido de forma vergonzante por una intriga palaciega para ceder el lugar a un incondicional de su ex patrón. La relación entre Manuel y Mario se quebró al grado de convertirse en acérrimos enemigos. Ni uno era el flamante político en ascenso que presumía ni el otro fue el pusilánime que aparentaba. Las genuflexiones solo eran parte del ritual, tal sometimiento estaba circunscrito al status del defenestrado ex alcalde que a la postre aceptaría como premio de consolación la titularidad del conalep.Tal parece que en la UASLP las traiciones son cíclicas y dependen más de la conveniencia que de principios y lealtad.

La postulación de Alejandro Zermeño como aspirante a rector tomó por sorpresa a Manuel Villar y su ambicioso secretario, las condiciones no eran las más idóneas previo al proceso sucesorio, las indecisiones del grupo en el poder han alterado la parsimonia de la monacal institución. El director de la facultad de medicina es una oferta seria, y representa el hastío de la comunidad académica. Más que político, el discurso del postulante pretende rescatar el perfil moralino y anquilosado de otros tiempos. Zermeño se beneficia del desorden y busca afanosamente conciliar los intereses de los enemigos del rector Villar Rubio, algunos vuelven por sus fueros, otros, simplemente quieren ver sufrir al traidor.

Ante el escenario incierto Manuel Fermín optó por una acción desesperada, cambiar de caballo a mitad del río por una yegua mansa. Dolores Lastras anunció formalmente su decisión de participar  en la elección, al parecer con la venia del medroso Fermín, Anuar Kasis se quedó con un palmo de narices. La hija del satanás ha hecho carrera al interior de la institución gracias al respeto (o miedo) que aún infunde su extinto padre, el funesto Alfonso Lastras Martínez debe estarse revolcando en su tumba de ver el desaseo de la conspiración política en ciernes. Lastras operaba como un capo siciliano y gracias a la inmoralidad de sus tácticas, mantuvo el control de la universidad hasta su declive físico e intelectual. El famoso diablo contuvo los embates del entonces gobernador Horacio Sánchez que añoraba hacerse del control de la institución por aquellos rumbos de la década de los noventas.

Anuar Kasis se encuentra en una encrucijada, traicionar a su jefe político o someterse a sus designios aunque en ello le vaya la posibilidad del exilio, para él no hay mañana. Como operador político del rector durante los últimos años mantiene el control de la manada, pero debe comenzar hacer compromisos si quiere hacerse del control del consejo directivo universitario. Si Anuar se decide a disputar el poder, deberá forzosamente apuñalar a su mentor. Si titubea como su mecenas perderá el respeto de los consejeros y será rebasado. La decisión de Manuel Fermín de promover a Dolores Lastras no fue consensuada, fue arbitraria e inoportuna y terminará por favorecer la candidatura de Alejandro Zermeño o dará paso a una opción alternativa dentro del mismo grupo pero sin el arbitrio del menguado rector.

Alejandro Zermeño no pierde el tiempo, ha comenzado a recibir los apoyos necesarios para constituirse como el más firme contendiente, comenzando por el grupo aún intacto del impresentable Mario García Valdez que presume tener la capacidad para granjear los votos necesarios para garantizar el triunfo.

Sea pues Manuel Fermín, eres irresoluto y servil, se fueron los días y te llegó el fin, sois camandulero, ave de mal agüero, das un golpe artero y te sirves del embustero, fuiste chancero y barbero para llegar primero, ahora te toca perder el fuero.

Gandhi Antipatro

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