Rinde protesa Alejandro Zermeño como Rector.

Me han hablado de un dentista chimuelo. Ya lo quiero conocer. Las cosas no siempre tienen una explicación lógica, congruente, apegada a los cánones de la razón.  En ocasiones, es mejor no crear expectativas, casi siempre nos rebasan y cuando llega la desilusión,  se lleva todo. Hasta las buenas intenciones de la gente.

El recién electo rector de la universidad autónoma de San Luis Potosí,  Alejandro Zermeño Guerra rindió protesta para el periodo 2020 – 2024. En desangelado evento, marcado por la pandemia y las exhaustivas medidas que requiere forzosamente cualquier concentración de personas en plena crisis de seguridad. El gobernador del estado como testigo y un derrotado ex rector completaron el cuadro. La elocuencia no es una de sus virtudes, pero tampoco se notaba feliz. Un discurso soso y que a ratos parecía subir de tono pero se detenía intempestivamente a la hora de comprometerse. Solo vaguedades para no errar.

La obligada mención a los casos de acoso sexual que antes de la pandemia del coronavirus eran el principal dolor de cabeza de la autoridad universitaria por su complejidad y el desfase jurídico que presenta la ¨máxima casa de estudios¨. Zermeño habla de revisar el protocolo existente, todo es perfectible después de todo. Su desdén refleja la particularidad de su compromiso. Como director de la facultad de medicina le correspondió conocer del asesinato de una estudiante de medicina a manos de un par de compañeros que en una noche de juerga pretendieron forzarla a sostener relaciones íntimas. El probable responsable tuvo la sangre fría para decorar la escena como un supuesto accidente y en la cual no tuvo participación. Se presentó en su guardia en el hospital central al día siguiente y hasta se dijo sorprendido al enterarse del trágico evento. Las elementales indagaciones de la policía ministerial bastaron para hacer caer en contradicciones al presunto culpable y el cómplice por asistencia. Al entonces director de la facultad de medicina solo le ocupaba proteger el prestigio de la institución, más que revisar si algo sucede en las mentes estresadas de los estudiantes.

Más preocupado por el fondo de pensiones, se apresuró a ratificar en el cargo de tesorero a un consanguíneo, Ricardo Martínez Guerra.  Aparentemente su primo si goza de la confianza, a pesar de haber participado en todos y cada uno de los negocios de Manuel Villar Rubio, su ex patrón. El tesorero va como chivato o testigo protegido. Sin duda, razones de sobra tienen para estar angustiados por el raquítico rendimiento del empobrecido fondo, no se trata de maltratar las raciones de los ex rectores como Mario García Valdez que se jubilaron con sendas preferencias económicas. No vaya siendo que se quede pobre el director del sistema CONALEP en el estado.

El protestante reconoció las deficiencias de la UASLP para enfrentar la crisis del COVID – 19, aunque fue categórico que el mundo entero pasa por la misma situación. Mal de muchos, consuelo de tontos. Los docentes se enfrentan la disyuntiva de dar clases vía Facebook live o exentar al personal que mande las comprobaciones de sus tareas por WhatsApp. Como sea, este semestre ya no lo salva nadie. Si el aislamiento social se extiende, posiblemente el examen de admisión para el siguiente ciclo se suspenda o se realice por sorteo. Habría más certeza y mayor equidad. A menos claro está, que se pongan a trabajar y tengan una plataforma confiable para el mes de junio. La universidad corre el riesgo de convertirse en una entidad virtual. Lo peor sería que dejase de realizar gastos exorbitantes en rubros suntuarios y que se haga más eficiente el gasto. Posiblemente, la UASLP estaría en la posibilidad de duplicar su matrícula (algo que no ha sucedido en décadas) y reducir las tarifas tan altas que deben pagar los potosinos para acceder a la educación superior. Nadie ignora que la universidad mantuvo su capacidad limitada de alumnos, no para cuidar la calidad en la oferta académica, sino para favorecer a las florecientes y muy lucrativas instituciones privadas que se apropiaron de los remanentes que sufrían el rechazo de la universidad pública. Hasta el actual gobernador Juan Manuel Carreras, (propietario de una universidad patito) se benefició de la incapacidad sospechosamente concertada con los rectores del pasado.

El Rector Alejandro Zermeño y su Secretario General Marco Antonio Aranda.

Pero la cereza del pastel fue la propuesta de Marco Antonio alias ¨el pachón¨ Aranda como secretario general de la UASLP, es increíble que después de su lamentable paso por la secretaria del ayuntamiento de San Luis Potosí en la pasada administración encabezada por Ricardo Gallardo, Zermeño lo haya visto con ojos de madre.  Todos tenemos un rato de pendejo, y quien le haya sugerido al rector hacer uso de un cartucho tatemado de la política potosina, lo agarró en el preciso momento. Quizás mientras defecaba una lluvia de ideas o razonaba fuera del recipiente.

El abogado Aranda, también ex secretario de gobierno con el médico Fernando Toranzo Fernández,  quien gobernó el estado por seis larguísimos años hace no mucho tiempo. El pachón, hizo gala de su pedantería y obsceno histrionismo hasta que lo sustituyó ¨el tísico¨ Cándido Ochoa Rojas, apodado así, por el mismo Marco Antonio cuando rivalizaba con el entonces ambicioso procurador de justicia.

La universidad pasa por una crisis política y eso puede volverla inestable, si el oculista piensa que el ingreso de un impresentable déspota le ayudará amainar el temporal, se ha equivocado de forma garrafal. Los momios están diez a uno a que el nobel secretario se meterá en problemas, el pachón tiene la habilidad de acarrear problemas, enemigos y conflictos a donde quiera que se presente. Supongo, como es de suponerse que el rector Zermeño tomó en consideración la inestable personalidad de Marco Antonio Aranda Martínez y la cauda de irregularidades que arrastra como un lastre en su paso por la administración pública.

Alejandro Zermeño podrá ser un oftalmólogo reconocido, gozar de prestigio y prosperidad económica, tener las mejores intenciones e incluso, gozar del apoyo de la comunidad universitaria en general pero al final, como dijese el filósofo regiomontano Hermenegildo L. Torres : hasta el matemático más destacado, puede ser un alcornoque si de tocar la guitarra se trata.

Gandhi Antipatro

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