Una jornada de terror y vandalismo, como nunca antes se había visto en esta ciudad, vivieron los potosinos del Centro Histórico cuando un grupo de manifestantes, que al principio no pasaba del medio centenar, luego se sumaron decenas más hasta formar un contingente numeroso y ocasionaron fuertes daños a edificios públicos como el Congreso del Estado y la Fiscalía General además de diversos inmuebles particulares.

De acuerdo con los reportes de las autoridades de Seguridad Pública, al momento, hay 10 detenidos, entre ellos tres mujeres, todos en el lugar de los hechos donde permanecen evidencias del ataque al interior y exterior del Congreso del Estado, así como de algunos comercios en los alrededores de la Plaza de Armas.

El motivo de los disturbios era protestar por la muerte de Giovanni, ocurrida en Guadalajara, la brutalidad y el abuso policial en el estado de Jalisco, donde, denunciaron, policías estatales y municipales hace uso excesivo de la fuerza y son tolerados por sus superiores.

En efecto, un pequeño grupo que no pasaba de los 30 inició una manifestación, se había dicho sería pacífica, pero luego el panorama cambió en forma vertiginosa, los participantes, ante la llegada de más personas, unas vestidas totalmente de negro y casi todas con el rostro cubierto, algunos sólo con cubre boca, otros con trapos en la mayor parte del rostro y cabeza.

Los manifestantes dejaron el kiosco y dieron una vuelta a la Plaza de Armas, para enseguida enfilar rumbo al edificio de la Fiscalía General del Estado, bloquearon el paso vehicular, desde Insurgentes hasta Los Bravo. Ahí, vandalizaron la reja de acceso y lanzaron un petardo que incendió una patrulla de a Policía Municipal de Soledad de Graciano Sánchez.

En videos que circulan en redes sociales se puede ver cómo algunos jóvenes lanzaban piedras hacia las ventanas del edificio de la Fiscalía mientras pintarrajeaban el barandal, los desaforados manifestantes gritaban consignas en contra de la Fiscalía y de las policías. Luego se dirigieron al edificio de Seguridad Pública del Estado, en la esquina de Insurgentes y Eje Vial, una patrulla del municipio de Soledad de Graciano Sánchez, trasladaba a unas mujeres a la Fiscalía General, fue interceptada y vandaleada, con un bate le asestaron golpes al parabrisas, medallón y demás vidrios. La carrocería quedó convertida en chatarra.

Totalmente fuera de control, en una anarquía total, el grupo, que para entonces ya era numeroso, se dirigió de nueva cuenta a Plaza de Armas, a su paso, apedreaban y ocasionaban destrozos en edificios públicos y en comercios, muchos de ellos optaron por bajar sus cortinas metálicas, para protegerse.

En el Congreso del Estado, derribaron las mallas metálicas y entraron por la fuerza al lugar, pintarrajearon la fachada y arrojaron bombas de humo, aunque se pudiera decir que no era la intención original, lo cierto es que ya iban preparados para cometer todo tipo de tropelías. Algunos de los manifestantes subieron al segundo piso desde donde comenzaron a arrojar lo que encontraban a modo, a la calle.

Consumados los destrozos, los manifestantes se dispersaron organizadamente mientras que la policía buscaba entre la multitud a los responsables. En el lugar hicieron acto de presencia, el secretario de Seguridad, Jaime Pineda, el director de la Policía Estatal, Arturo Landeros, el titular de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, Edgar Jiménez Arcadia, en la distancia, espectante, el comandante del Cuerpo de Bomberos, Adolfo Benavente, mientras que, el secretario general de Gobierno, Alejandro Leal Tovías, ofrecía informes en la puerta de Palacio de Gobierno.

La vocería del Congreso del Estado informó que el presidente, Martín Juárez Córdova, alistaba una demanda por los daños al palacio legislativo.

La tarde de terror hizo olvidar a los potosinos la contingencia sanitaria por covid-19, en un hecho de extrema violencia que no es propia ni característica de los jóvenes potosinos. Con información de Código San Luis.

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