Ya no podemos decir que al rector Zermeño lo están engañando, o que sea tan iluso como para no darse cuenta de lo desatinado de sus decisiones. En esta vertiginosa sucesión de eventos desafortunados, el ¨meño¨ se presenta ante la ausente comunidad universitaria como un redentor predestinado a instaurar la democracia en la universidad autónoma de San Luis Potosí. Les ha traído el voto, símbolo de castidad, casi como la palabra de cristo.

Se le dijo y se le advirtió al señor ¨meño¨, la universidad es un ente arcaico, dócil, apático, sometido, disciplinado. Alejandro la tenía fácil, su ascenso al poder estuvo favorecido por una dosis de buena suerte, la disputa interna en el grupo del ex rector Manuel Villar Rubio permitió que una opción alternativa que de cualquier forma habría sido derrotado en primera vuelta por Dolores Lastras o Anuar Kasis (de haber formado un grupo compacto) saliera triunfadora.

Es curioso que un oftalmólogo sufra de ceguera temporal, y no se dé cuenta. La explicación es que si el poder marea, el narcicismo mesiánico que padece el fulgurante personaje, enferma. De la noche a la mañana y sin decir ¨agua va¨ el ¨meño¨ anunció que el setenta por ciento de la educación universitaria será a distancia. La pandemia nos va dejar un daño terrible, ingenieros civiles, médicos, psicólogos y contadores que aprendieron leyendo cadenas whatsapp y viendo videos de youtube. Aunque la pandemia no tiene la culpa de la escasa preparación de los políticos. Porque seguramente el rector, como profesionista sea capaz de sacarle los ojos a otro humano mexicano, pero para eso de gobernar el gobierno necesita quien le ayude a cargar el maletín, otro que le abra la puerta y por último, un pachón secretario para que haga las funciones que Luca Brasi realizaba para Don Corleone.

Alejandro Zermeño es un duro, pero no un tipo de cuidado como Clint Eastwood personificando a Harry ¨el sucio¨,  el rector es un ultra, como aquellos ¨conejos ¨ de infausta memoria. Un duro como Jaime Valle Méndez -alias ¨el loco¨- que gobernó la UASLP por diez años, para ganarse el derecho, tuvo que soportar las humillaciones de Alfonso Lastras Ramírez, alias ¨el diablo¨ con quien pactó la última alianza después de tomar la universidad en un abordaje que sorprendería al más avieso corsario.

Es normal que alguien con la moralina del rector se suene la nariz con el estatuto orgánico, cualquiera que lea los estados financieros de la pura y casta universidad sentiría repugnancia como para llenar el recipiente de vómito. Pero de ahí a que el rector se deshaga del control antes de estar con los pies bien plantados, es un acto suicida y estúpido. Es cierto que la universidad debe transformarse como ente público, su estructura monacal hace de los que ahí cohabitan, se vuelvan silentes testigos de los excesos cometidos por quienes encabezan la institución.

Todo rector piensa en los recursos de la universidad como un botín al que tiene derecho, el vencedor se lleva todo, como en el juego de la pirinola. Hasta el momento, no hay indicios que permitan suponer que el nuevo rector sea un corrupto, pero si la pandilla de profesionales que lo acompañan, para el secretario Marco Antonio Aranda, alias ¨pachón¨ y el ¨buchi¨ Mascareñas, su secretario particular, la vida se trata de ir por ahí aspirando flatulencias y cogiendo lo que este mal puesto.

Cuando el rector tuvo la ocurrencia de renunciar a la indelegable facultad que le proporciona el estatuto orgánico de la UASLP y cedérsela a los consejos técnicos de cada escuela  para que registren, evalúen y presenten una terna para elegir directores en cada escuela, se deshizo también del único mecanismo de control que le permite a un rector mantener el respeto de las hordas de salvajes que pululan por los corrillos de la institución.

Es obvio que la universidad requiere y merece transformarse, pero no a lo badulaque. Zermeño corre el riesgo de pasar a la historia más que como un transformador, como un bobalicón que no supo qué hacer con el poder. Las cosas estaban bien hasta el punto en que el estatuto le permite al rector proponer de forma arbitraria al consejo directivo su terna para cada escuela, no tiene que dar explicaciones, simplemente lo decide y así lo hace saber.

Cualquier abogado de medio pelo le habría hecho notar que cuando signó un acuerdo administrativo y se lo hizo llegar a los consejos técnicos para que a su vez, registren a los aspirantes a dirigir cada escuela y establezcan una fecha determinada para sesionar y tratar el tema, estaba dotando de una personalidad jurídica que hace días no tenían ni los consejos técnicos, ni los candidatos a integrar la terna.

La universidad es autónoma, –dirán muchos- pero eso no la exime de la responsabilidad de respetar las leyes vigentes y los principios de legalidad, equidad y certeza en los ámbitos de decisión que puedan lesionar los derechos de terceros. Cualquier candidato que considere un agravio en perjuicio de su persona como resultado de una resolución de los consejos técnicos podría (¿o debería?) acudir al tribunal electoral del estado a impugnar el procedimiento de elección. Quien quita y es chicle y pega.

En la facultad del hábitat se registraron 18 académicos con la ambición de ganar, es una escuela representativa porque los tres grupos que contendieron por la rectoría están representados, tanto Zermeño como Anuar Kasis Ariceaga y el ex rector Manuel Villar codician esa escuela. Quien se apuesta para ser el conciliador es el Arquitecto Juan Ramírez alias ¨el cham¨, un sobreviviente de años porriles y cercano a Lastras Ramírez. El personaje puede ser un operador político o un dolor de testículos si lo prefiere. Alejandro Zermeño no necesita más frentes abiertos, mucho menos subestimar a los grupos políticos que podrían instigar a la rebeldía estudiantil, como que se me hace que el nuevo rector no tiene estomago para eso.

Tampoco tiene el ¨meño¨ un consigliere de guerra, con la morralla que le quedaba solo le ajustó para comprarse un ¨pachón¨ Aranda que hace las veces de ujier y otras de quitapelusa, por su carácter neurasténico y arrogante le dará suficientes motivos para pensar en lo erróneo de sus consideraciones. Como sucedió esta semana con la reunión del consejo técnico en la facultad de psicología, el director se jugó su resto a una carta buscando la  reelección, con tal mal tino que el grupo contrario, ahora empoderados en las nuevas circunstancias le vencieron en la votación y despojándolo de su estatus, vilipendiado y en estado catatónico acudió al pachón quien de forma diligente anulo el acto administrativo y ordenó verbalmente una nueva reunión del consejo técnico para incluir al defenestrado funcionario.  En caso de que el consejo técnico acepte la imposición del secretario de la universidad, les acaba de dar el motivo de nulidad a cualquier valiente que impugne el proceso ante autoridad electoral con sede en el estado o tribunal de justicia administrativa competente.

Sin duda vienen días aciagos para la universidad,  los agoreros del fracaso están sorprendidos, el nuevo rector actúa con la impericia de un ciego que conduce a toda velocidad por el boulevard, y no trae el cinturón puesto.

Gandhi Antipatro

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